miércoles, 12 de noviembre de 2008

Reseñas


Hábitos nocturnos

Alfonso Carvajal.

Random House Mondadori.

(2008. 161 páginas)
(Reseña dedicada a Orlando Echeverri Benedetti)
Por Juan Pablo Plata
Ya van tres títulos, en menos de dos años, de autores colombianos que hablan contra la Iglesia católica: La puta de Babilonia de Fernando Vallejo, Justos por pecadores de Fernando Quiroz y Hábitos nocturnos de Alfonso Carvajal. Los tres libros alegran el panorama literario y social, lo desenrarecen, cuando todavía, a ratos, se siente la molesta mano de la Iglesia en asuntos que nada le incumben en un estado laico como el colombiano; esto según la Constitución Política, no algún versículo, oración o plegaria. La Iglesia no ha callado ante estos últimos ataques literarios y se ha puesto de inquisidora, en una actitud contraproducente para sí misma como nos dice el narrador de turno de Hábitos nocturnos: “La adulteración que realicé de la Biblia fue una broma. La dimensión escandalosa que produjo este hecho me sorprendió, no esperaba tanto despliegue informativo de los medios, ni la enérgica protesta de la Iglesia católica, que una vez más demostró su torpeza para manejar asuntos que atentan contra su potestad”.
La novela va en diferentes voces, pero prima el monólogo y el diario del padre Saldarriaga. Saldarriaga es un cocainómano, un sacerdote en pugna con la Iglesia, enamorado del personaje histórico de María Magdalena; él goza de subir empericado(colombianismo para definir a alguien bajo los efectos del alcaloide de la coca) a los árboles a pensar y de caminar embalado por la calle de Bogotá. Es nieto de la dueña de un lupanar y sobrino del obispo Federico Holguín; amigo del reverendo Tamayo y el periodista Elker Fajardo, y es perseguido por el editor Leviatán Rodríguez. Cuando pequeño el padre se masturbó en un confesionario, ya de viejo copula con una drogadicta en el mismo adminículo, pero en un centro de rehabilitación para adictos. Estos y otros personajes dan vida al oscuro tejido que compone la intrigante, libresca y sacrílega quimera acaecida en 1999, con un aire mesiánico y revelador de imposturas metafísicas, con citas de Baruch Spinoza, San Agustín, San Brandán, Thomas Mann, entre otros. El sacerdote adicto a la cocaína conspira con un escritor poco exitoso y un editor para falsificar y publicar una Biblia y una revista llamada Estigma, para modificar algunos textos católicos con un fin subversivo y liberador a sus ojos. Mientras las acciones suceden en el recorrido mental de Fajardo, el diario del sacerdote y las apariciones de ángeles caídos y muchas noches insomnes con otros personajes y delirios, la novela nos lleva en un recorrido por Bogotá con escenarios tan disímiles como bares, claustros, el barrio El Nogal, el Gimnasio Contemporáneo-Gimnasio Moderno, en la realidad- cuna educativa de presidentes y grandes personalidades de la vida pública colombiana y un expedido de droga conocido como “El Cartucho”.
La novela escrita según el autor en nueve años, va laberíntica en su estructura sin llegar a ser caótica en demasía y contiene extractos de prosa poética amena como el que pongo acá:
“La cocaína es la exhalación mental, ahí su encanto y su desgracia; es el vértigo de la vida fragmentándose. Los impulsos mentales se recrudecen, pero su abuso desajusta el tiempo interior. El cerebro es un cielo que brilla y se oscurece rápidamente. Las ideas corren mucho más rápido que las palabras, el habla queda en veremos: tartamudeo acompañado de babas inmundas. Creo en su utilidad para escribir; aunque es un vicio social, yo lo asumí en una venerable soledad. Lo pasaba con agua o vino, para balancear la intensidad de su efecto, de su resplandor fulminante y así manipulaba el furor en mi sangre... La línea blanca, grumosa, donde converge el mundo, la línea recta o curva que impacienta el corazón, los sentidos, la mente. Línea química que desaparece en el disparo al revés de una aspirada. El lenguaje se hace agua, roca, nieve; el lenguaje remeda, remedia la realidad. La nariz de caballo alerta, nariz roja y fría. El choque de polvo con las neuronas, la explosión, la inquietud profunda. Una luz protuberante, severa, lo invade todo, luego la línea blanca que avanza y se vuelve negra en el papel”.

Una nueva veta para narrar Medellín.

I love you putamente
Esteban Carlos Mejía
Norma, 2007. 252 páginas.


Por Juan Pablo Plata

Aunque parece una novela sin lo que en su Arte Poética llama Horacio el decorum para la escritura y representación teatral de las tragedias y de las comedias, vale la pena leerla. El decorum se resume en que si estamos en los primeros años del siglo XXI en Medellín, los personajes deben hablar, comportarse y tener conocimientos de acuerdo a su formación académica, clase social y época histórica, etc. A menos que durante el transcurso de la obra se narre un entrenamiento que haga verosímil lo que dice el personaje o su ascenso.

Ahora, ese no es el caso de I love you putamente, si no hay coherencia entre lo que dicen los personajes y lo que son, es porque la narración está planeada para ser cómica por medio de las licencias literarias que se dan cuando tenemos los siguientes personajes: Víctor Yugo, escribiente con ambiciones literarias, lector voraz, termina como socio y empleado de una agencia de publicidad y diseño gráfico. Su compañeras de empresa son las dos hermanas Bahamón, Juliana y Luisa. Ambas diseñadoras, a ambas se las tira Yugo.

La coherencia cómica con la falta del decomrun se da en entretenidas conversaciones de borrachera entre Yugo y el abogado Gallemo. Hablan sobre si "se escribe para vivir o se vive para escribir". Una de las mejores preguntas que plantea el libro.
La sicaresca es burlada por un sicario que no es sicario porque no es capaz de matar y porque sólo se hace pasar en una estafa como tal, esto muy al estilo de Jesus Elvis Simbaqueva, el sicario morocho, fallido de la película El Colombian Dream, que recita: "Luna que en las noches/ mi cielo negro alumbra,/ mátame de dicha y vámonos de rumba".

De banda sonora oyen los personajes (como con La nostalgia del melómano de Juan Carlos Garay, pero fijada en los años 90 y en mp3 y en discos compactos) a Fito Páez, Helenita Vargas y Aterciopelados. Yugo confía en la sentencia de Fernando Vallejo: "El amor es la gonorrea del alma", sobre todo, cuando a pesar de amar a las hermanas dichas no logra seducir a Amelia de la Torre, la presentadora deliciosa del noticiero en que ha trabajado antes del negocio de publicidad. Entre masacres y silicona, sangre y placer, y taxistas dementes que dicen que en cierto cerro afuera de Medellín vive: Carlos Gardel, Pablo Escobar y Felipe Pirela.
I love you putamente dice Yugo, el hijo de la lavandera, cuando goza o sufre por igual. I love you putamente: el título de la novela que abre una nueva veta para narrar Medellín.

http://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/312

He oído decir que la única manera de cuidar el ánimo es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro. Pero en este momento estoy solo, y artardece; veo desde mi ventana el último reflejo de sol en la pared de la casa de enfrente.
Aunque mantengo templada la cuerda de mi espíritu, lo cierto es que tanto el momento del día como ese último reflejo no me parecen el contexto más adecuado para apuntar hacia nada. Por si fuera poco, me viene a la memoria Sed de mal, con Marlene Dietrich, ojos muy fríos e impavida, espetándole rotunda a Orson Welles después de echarle la cartas: "No tienes futuro".

Y es más, me llega de golpe la impresión, a modo de súbito destello, de que cuando oscurece, siempre necesitamos a alguien: todos somos vulnerables, nos sentiemos solos, tenemos muchos miedos y necesitamos mucho afecto. Eso aumenta mi impresión de angustia, aunque paradójicamente la impresión misma termina por reverlarse muy feliz y oportuna cuando descubro que le hace sombra a todo, hasta a la pared de la casa de enfrente y al último reflejo del sol, y de paso a cualquier idea de futuro.

Fragmento tomado de Dietario voluble de Enrique Vila-Matas. (Anagrama, 2008)

domingo, 5 de octubre de 2008

Listado

We are America’s most wanted (Listado aparecido en www.levelmagazine.com)
10 novelas. 10 años.
Por Juan Pablo Plata

Devoradas por el público. Aplaudidas por la crítica. Avaladas por el mercado. Para ustedes, las 10 novelas más deseadas de los últimos 10 años en América.

1.Los detectives salvajes - Roberto Bolaño (Chile) - 1998
La primera parte de esta novela, que ganó los premios Rómulo Gallegos y Anagrama-Herralde en 1999, narra la unión de un poeta en ciernes al movimiento literario real visceralista: una oscura y desenfrenada vanguardia poética que revoluciona las ya revolucionadas calles del D.F.. La segunda, cuenta la historia de dos groupies literarios —Arturo Belano y Ulises Lima— en busca de Cesárea Tinajero, poeta enigmática y olvidada, mientras son perseguidos por hombres peligrosos en el norte de México. A través de este, uno de sus pincelazos más acertados, el desaparecido Bolaño, una de las figuras más notables de la literatura reciente, da trazos de los caminos de la novela desmandada del futuro, esa que hacen ahora los exploradores del abismo.

2. La sombra del viento - Carlos Ruiz Zafón (España) - 2001
Centrada en la búsqueda del desaparecido autor de La sombra del viento, Julián Carax, por su némesis Javier Fumero y otro hombre, pirómano de sus libros, esta novela se sucede en los corrillos de las librerías y dentro de la niebla. Narración para conocer a la Barcelona decimonónica y a la franquista, trae encantadoras imágenes como el Cementerio de los Libros Olvidados, quemas de libros e historias de amor inconcluso, que crean un juego de espejos entre lo policiaco y lo libresco en una ciudad considerada como la meca editorial hispanoamericana. Zafón, también guionista de cine, ha vendido más de 10 millones de copias de su hit y, ahora, con El juego del ángel, parece destinado a otro long-seller.

3. La cuarta espada - Santiago Roncagliolo (Perú) - 2007
Crónica acerca del extinto grupo guerrillero Sendero Luminoso y la vida de su líder máximo, Abimael Guzmán Reynoso. Todo ello visto a través de la prosa del ganador del premio Alfaguara de Novela 2007, con su thriller Abril Rojo. El relato de la vida de Guzmán es también el recuento de los pasados 20 años del Perú, en los que, según el autor, mucha gente se comportó como adepta religiosa al marxismo y a su sacerdote local, Abimael. Historia de una guerrilla sin armas de fuego, que más bien usaba hachas, cuchillos y explosivos. Ficción emparentada con el periodismo y la historia, al mejor estilo gonzo de Hunter S. Thompson y George Plimton.


4. El gran vidrio - Mario Bellatin (México) - 2007
Novela desarrollada en las ruinas de un terremoto, con anécdotas tan extrañas como la del niño con testículos inmensos que es expuesto a la piedad pública por su madre o historias como la de un criador de perros Salukis, sin pelaje —únicos canes aceptados por el Islam—. Con relatos así de cáusticos, Bellatín elabora tres supuestos esbozos de su propia vida; sin embargo, todo resulta igual de borroso que fascinante en las palabras de este autor de textos apócrifos de escritores asiáticos y director de la Escuela Dinámica de Escritores, en México D.F., en la que no se escribe nunca y siempre se habla.

5. Radio Ciudad Perdida - Daniel Alarcón (Perú) - 2007
Norma conduce un famoso programa de radio nacional en un país sin nombre, un espacio dedicado a buscar personas extraviadas después de una década de guerra. Ella misma vive el drama de la desaparición de su marido, de quien pronto descubre vínculos subversivos, además de una profunda afición a la botánica narcótica. La dulce locutora sufrirá así, callada, en un anonimato distinto, el mismo trance de sus oyentes, ignorantes de las formas de su cara y de su tristeza. Alarcón hace parte de ese selecto —para algunos, más bien arbitrario— grupo de los 39 escritores latinoamericanos menores de 39 años más significativos de América.

6. Bartleby y compañía - Enrique Vila-Matas (España) - 2001
Los escritores con bloqueos u otros problemas creativos deben enfermar de literatura para volver a escribir, para no renunciar al oficio para siempre. Esta patología, temática central de este libro, tiene por nombre Bartleby, como aquel personaje del cuento de Herman Melville, cuya respuesta a cada orden de trabajo es “Preferiría no hacerlo”. A esta sociedad de Bartlebies, que en vida escribieron de manera intermitente o incluso abandonaron el oficio de manera definitiva, pertenecen Rulfo, Rimbaud, Salinger y Juan Ramón Jiménez, entre muchos otros. Este libro, junto con El Mal de Montano y Doctor Pasavento, hace parte de la trilogía del autor sobre las patologías relacionadas con el ejercicio de la escritura: campo que Vila-Matas domina como pocos.

7. La fiesta del chivo - Mario Vargas Llosa (Perú) - 2000
Trata, en parte, de los últimos años de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, alias El Chivo, antes de ser derrocado y asesinado en una carretera en 1961. El resto es la terca búsqueda de Urania por su pasado y su familia, fantasmas ligados al gobierno. Esta novela —adaptada al cine y al teatro con éxito— elabora una nueva versión del dictador latinoamericano al mostrar refinamiento, crueldad y derroche en un hombre que estuvo al mando de República Dominicana por 30 años. Vargas Llosa cumple su teoría: aun cuando la información de una novela sea real, queda convertida en ficción al ser puesta en el molde de la literatura. En sus palabras, hay Historia y fábula.

8. La breve y maravillosa vida de Oscar Wao - Junot Díaz (República Dominicana) - 2007
Con su Oscar Wao, Díaz ganó el Pulitzer de novela 2008. Como en el libro de cuentos anterior —Negocios— narra la apretada vida de una familia de inmigrantes dominicanos en Nueva York; en esta ocasión, sin embargo, el género extenso e incluyente de la novela le permite hacer una saga con tres generaciones y combinar referencias históricas como la exterminación indígena, la dictadura de Trujillo en su natal República Dominicana y la Nueva Jersey contemporánea. En la actualidad, Junot continúa apoyando el activismo social y las causas de los inmigrantes en el mundo, mientras prepara una novela sobre la sociedad dominicana actual y aboga por el slow life movement: una corriente en pro de una vida menos afligida por los afanes de la rutina cotidiana.

9. La carretera - Cormac McCarthy (Estados Unidos) - 2007
Merecedor del premio Pulitzer de novela 2007 por esta, la historia de un padre y su hijo en una travesía rumbo al sur de Estados Unidos. Con esta ficción breve, con dos personajes nacidos para presenciar el final de la Historia o del mundo como lo conocemos, McCarthy invita a imaginar cómo sería la vida en un mundo que sufre las secuelas de una confrontación bélica nuclear o un desastre natural inaudito. Con reflexiones sobre el canibalismo y la finitud de la vida, el autor construye una parábola con lecciones morales persistentes. A hoy, la vida de McCarthy se mantiene como un misterio celosamente guardado, pues su costumbre es la de evitar apariciones públicas y entrevistas, a lo Thomas Pynchon y J. D. Salinger.

10. Submundo – Don DeLillo (Estados Unidos) 1998
Maximalismo literario acompañado de la unión absurda entre la Guerra Fría, la crisis de los misiles entre Estados Unidos y Cuba y el paso de una bola de baseball —alguna vez bateada por Bobby Thomson— por las manos de varios coleccionstas. Aunque parece una narración sin trama por la manera en la que se hilan los eventos, esta novela, que encuentra su núcleo en plena mitad del siglo pasado, no tiene una, sino precisamente muchas tramas, vividas por individuos del común y algunos famosos como Frank Sinatra. Una interesante relación amorosa con infidelidad consentida y la mencionada bola de béisbol serán las las únicas columnas narrativas de esta, una radiografía de la sociedad norteamericana del siglo XX y, según The New York Times, uno de los trabajos de ficción americana más notables de los últimos 25 años.

viernes, 4 de julio de 2008

Hay un niño disfrazado de diablo gritando al otro lado de la tapia. Es hijo único. Se viste así cualquier día sin que sea 31 de Octubre. Es su uniforme para quemar animalitos con fósforos, en el patio, mientras los suyos desatienden sus acciones. Hay un niño disfrazado de diablo gritando al otro lado de la tapia.

sábado, 21 de junio de 2008

Reseña

Desnuda sobre mi cabra
Rafael Humberto Moreno Durán
Alfaguara, 2006.

Por Juan Pablo Plata

En la década del sesenta en el Valle de los Alcázares-Bogotá-, en la misma época y lugar en que vivió su adolescencia situó R. H. Moreno Durán la novela Desnuda sobre mi cabra, de publicación póstuma. En ella un cirujano plástico recuerda los tanteos existenciales, pero sobre todo sexuales del hombrecito que fue a los 15 años cuando deambulaba en compañía de Monsalve, Aragón, Moncayito, Olaya, Mariño –El Convicto-, Gálvez, (Los Siete Magníficos). El hombrecito va y viene por toda la ciudad buscando amor en una vespa, la cabra, mote tomado del epígrafe de Goethe puesto en el primer capitulo.

El hombrecito como el personaje de En brazos de la mujer madura de Stephen Vizinczey busca el amor de Sara Beltran, una mujer adulta, para paliar la indiferencia de Luz Marina Frias, El Poney, una colegiala esquiva a sus cortejos; también busca mitigar su sed de amor de púber en Myriam Aldecoa y una copera del salón de billar Las cuatro bolas. El hombrecito es virgen y quiere descorcharse, sería un mal resumen de la novela, aunque así es.

Con el contexto de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, la guerra en Vietnam activa, la Alianza por el Progreso, la Guerra Fría, la visita de Kennedy a Colombia, bien podría ser un texto calcado de los dos primeros libros de Femina Suite. No es así, es en cambio una riquísima novela de iniciación, con el sello de la alegre lujuria de R.H., quien hizo una clasificación taxonómica del género femenino en Meninas, Mandarinas y Matriarcas y a las compañeras de los Siete Magníficos puso sobrenombres que dan cuenta de su mejor cualidad física o amatoria: El Poney, Culitolindo, Chupagrueso, La Merecumbé. En la novela se pregunta a una femina, "¿con que señorita con esas ojeras?"; se habla de un cura Camilo que se metió a guerrillero por ir detrás de una estudiante de sociología llamada Alicia Restrepo, por una causa asombrosa en palabras de Monsalve:”-No creo que a Camilo lo hayan vencido las tentaciones de la carne. Pienso que en su extraña determinación tuvieron mucho que ver las artimañas de los cismáticos y protestantes, de los anabaptistas y presbiterianos que lo rodeaban -dijo Monsalve, muy inspirado-. Y por eso, para ponerse a salvo de sus enemigos, decidió actuar como ellos, es decir, como un luterano: Primero se lo hizo a Alicia por el útero/ y luego, con algo de mañita, por el ano." Ahí está. R. H. con su regodeo lujurioso.

Nos dejo R. H. un texto que parece tener fines didácticos para jóvenes empalmados, con la testosterona alebrestada o para adultos que quieran recordar los primeros escarceos amorosos.

martes, 13 de mayo de 2008

Rescate poético

Abismos


Por Alfredo Gómez Jaime*

En un caracol marino
quise una vez escuchar
el gran rumor de las olas

Empeño vano: en su fondo
la rugiente inmesidad
no dejó ni un eco, nada;
una leyenda, ¡no más!

Luego, en un cráneo vacío
escuché sin respirar,
por sorprender el secreto
de las almas que se van.

¡Y entre su cuenca sombría
oí con medroso afán
un rumor hondo, lejano,
que me llenó de ansiedad!

*Nació en Tunja en 1878. Murió en 1949.

lunes, 24 de marzo de 2008

Una cita que me atrae y con la que estoy de acuerdo

"Kafka, desde luego-me dice, volviendo a sonreír-. Sí, es cierto, muchos de nosotros sobrevivimos casi exclusivamente gracias a Kafka. Incluida la gente de la calle que jamás ha leído una sola palabra suya. Se miran unos a otros cuando ocurre algo y dicen:" Así van ahora las cosas", queriendo decir: "¿Qué otra cosa se puede esperar? "
El profesor del deseo. Philip Roth.