En Colombia marchamos porque el gobierno nos convoca contra los grupos armados de izquierda, contra el secuestro y el 1 de mayo. Marchamos, armamos la grande pero con el aval del poder. Qué gracia.
De resto hay una apatía entre nosotros y eso que tenemos 3 millones de desplazados, un conflicto armado activo, con muchas ejecuciones extrajudiciales-¿Qué tal el eufemismo?- y un gobierno deslegitimado, por ejemplo, con muchos miembros del congreso encarcelados por vínculos con paramilitares y/o narcos, ministros y funcionarios practicantes comprobados de cohecho.
Ah, no quiero olvidar a la iglesia católica estúpida, con atribuciones desbordadas, perseguidora de la población LGBT y de la aprobación del aborto y los métodos anticonceptivos.
Este es un país laico. ¡Recuérdalo malparida e hijueputa iglesia católica!
Esto, por hacer la lista corta de las muchas razones por las que este "pueblo"-como dicen los políticos- podría alzar su voz de protesta. Pero acá el que piensa o dice estas cosas acaba mal. También puede ser que las razones no dan para motivar la acción o estamos embrujados o asustados de solo pensar en la posibilidad de ir contra el establecimiento.
Por ahí tengo una idea, cuyo origen he perdido: Bogotá tiene calles estrechas por no tener una historia constante de movimientos sociales.
Mientras, en Irán, en Venezuela, en España y en otros lugares marchan, rompen, cambian, tumban, logran y dicen por minúsculos hechos ante los ojos de un colombiano conformista y temeroso.
Acá-en Colombia- un referendo por el derecho al agua o por la cadena perpetua para violadores de niños, es antecedido en trámite, interés y lucha por un referendo reeleccionista presidencial.
¿Dónde queda eso de prima el bien general sobre el particular?
De resto hay una apatía entre nosotros y eso que tenemos 3 millones de desplazados, un conflicto armado activo, con muchas ejecuciones extrajudiciales-¿Qué tal el eufemismo?- y un gobierno deslegitimado, por ejemplo, con muchos miembros del congreso encarcelados por vínculos con paramilitares y/o narcos, ministros y funcionarios practicantes comprobados de cohecho.
Ah, no quiero olvidar a la iglesia católica estúpida, con atribuciones desbordadas, perseguidora de la población LGBT y de la aprobación del aborto y los métodos anticonceptivos.
Este es un país laico. ¡Recuérdalo malparida e hijueputa iglesia católica!
Esto, por hacer la lista corta de las muchas razones por las que este "pueblo"-como dicen los políticos- podría alzar su voz de protesta. Pero acá el que piensa o dice estas cosas acaba mal. También puede ser que las razones no dan para motivar la acción o estamos embrujados o asustados de solo pensar en la posibilidad de ir contra el establecimiento.
Por ahí tengo una idea, cuyo origen he perdido: Bogotá tiene calles estrechas por no tener una historia constante de movimientos sociales.
Mientras, en Irán, en Venezuela, en España y en otros lugares marchan, rompen, cambian, tumban, logran y dicen por minúsculos hechos ante los ojos de un colombiano conformista y temeroso.
Acá-en Colombia- un referendo por el derecho al agua o por la cadena perpetua para violadores de niños, es antecedido en trámite, interés y lucha por un referendo reeleccionista presidencial.
¿Dónde queda eso de prima el bien general sobre el particular?
2 comentarios:
Ey, easy, easy, my friend
Pienso que el colombiano tiene un serio problema con la autoridad.
El colombiano tiene una insana necesidad de autoridad, y de una mala autoridad.
Todo necesitamos que no lo digan, como hacerlo, que hacer, somos dependientes a que nos guien, nos orientes, poca voluntad tenemos para tomar desiciones propias por nuestra cuenta que tengan que ver cn nostros mismos y mucho menos con el bien general
Podria uno pensar que el colombiano es un ser dominado, manejado, manipulado, es su naturaleza.
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