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Mostrando las entradas de junio, 2011

Como si estuviera en el Hospital Bombarda de Lisboa.

Por Juan Pablo Plata.

Tengo un imán para los desequilibrados
Sembrado en el centro de mi ternura.
De vez en cuando vienen a mí muchachos dementes para ser oídos y consolados
y les hablo.
También a veces quieren que hable, pero callo,
Para verlos.
"Un clinicazo", me dice uno, "me fui de clinicazo pero ya estoy libre".
"¡Yompite Vanidu!, ¡el murciélago es el espíritu santo del demonio!", me
dice otro.
Hablan como Joaquín Font habla con la finada Laura Damián y como él
habla de los lectores y de los escritores desesperados.
A ratos, como si estuviera de turno en el Hospital Bombarda de Lisboa,
Recibo en mis horas y espacios, como un facultativo,
Una avalancha de tocados, duchados en el río de la evasión,
Hechos para el lindo juego de desvariar (en el Kali íuga).
Los desequilibrados tienen una ternura
Sembrada en el centro de su imán.
No sé si sea para mí.