Por Juan Pablo Plata.
Segunda parte de http://lamovidaliteraria.blogspot.com/2011/11/nadia-respondete-y-olvida.html
Todo lo conviertes en canciones. Ya no haces literatura. La quieres de vuelta. No has vuelto a recibir correos de Nadia desde hace un buen rato. No puedes desdecirte, despalabrarte, ya está hecho. Ya la cagaste. Todas las repuestas groseras y descaradas que le diste a sus mensajes, por correo electrónico, te revuelven el seso ahora, te hacen sentir un miserable y catedralicio arrepentimiento. Te debiste haber medido con tus palabras. Carlos, maldita sea, has hecho de tu vida amorosa un desastre. Has vuelto por tus pasos para ser un desgraciado contumaz. Todo tu dolor lo vuelves baladas, rancheras, rock, para intentar olvidar, pero a ciencia cierta lo que más quieres es agarrar fuerza para ir a pedir canoa. Decirle: Nadia, mi amor, volvamos a estar como antes, pero mejor. No bebes para olvidar. Oyes, en cambio, canciones sobre el desamor y haces duplas y mientras oyes los discos te dices: mi vida amorosa, mi vida sexual necesitan más Motorhead y menos Rocío Durcal, más Depeche Mode y menos Daniel Santos, más Carpathian Forest y menos Camilo Sexto. Eres un escritor puertorriqueño. Qué esperas para valerte de las palabras bien usadas sin vulgaridad ni deseos de daño. Ya comienzas a escribir una carta con fecha de Marzo 15 de 2003. Si vuelves con ella vas a hacerle un hijo para amarrarla a ti. Eso es.
Nadia, mi amor.
Torno al lugar interno de mi escritura en que todo se produce en grandes cantidades cuando el amor y la tristeza lo piden. Siempre he perseguido lo concreto como otros, lo breve y sustancioso en prosa y en acción. Y puedo decir que mientras tenga tiempo libre en mis labores voy seguir escribiéndote cosas, porque desde que te conozco así esté hablando y escribiendo de otras cosas ajenas a ti, lo he hecho para ti. Cuando no escribo para ti, escribo para ti de todas formas. Cuando le hablo a los demás es para que me oigas, así no estés. Voy detrás de ti con la esperanza ida. Lamentable querer y no ser querido. No espero muchas cosas después de esta vida, espero no siga nada. Me importa esta vida más que la que dicen que sigue, pues en la de ahora estás tú. Se me antojan días digeribles, sin importancia, los de ahora sin ti. Y uno puede hablar del amor, del dolor, de gotas saladas, de penas, por años, pero sabe en palabras y acción que la historia de un amor no es la historia del fornicio entre una pareja, sino la de la ternura estantigua que dos se dieron o negaron con intermitencias. No quiero que nos dejemos ya más. Hay que seguir siempre juntos. Te puedo decir mentiras bellas ahora mismo: te voy echar de menos las tres próximas vidas. Falso. Nadie sabe cómo es la vida futura, o si son varias o qué. Falso porque nadie sabe, pero haría eso por ti. Eres el móvil de mis más dolorosas pasiones porque te quiero tener en vida.
Lo has conseguido. Es un texto hermoso, cursi y sincero frente tus ojos y tu corazón roto. Esperas que sea efectivo para poderte deshacer del bloqueo de escritura que la falta de Nadia te ha causado. La carta es la prueba de lo mucho que la necesitas en tu vida, pero también es la prueba reina de tu sequía creativa. Es el único texto que has hecho desde que la dejaste. Carlos, maldita sea, te estás volviendo loco sin ella. Te va tocar como a Ray Loriga quien escribió Ya solo habla de amor cuando lo dejó Christina Rosenvinge, la mismita rubia bomba deliciosa de la banda Christina y los subterráneos : escribir una novela sobre el desamor para curártelo y no echar a perder tu carrera literaria.



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