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Mostrando las entradas de octubre, 2015

Colciencias

Colciencias a lo C. P. Snow divide a la academia colombiana, reina y hace lo que se le da la gana. Parece uno estar leyendo Ferdydurke de Witold Gombrowicz en vez de las noticias. Sin tanta palabrería, no se puede prescindir de lo cualitativo por lo cuantitativo, la deducción por la inducción o el análisis por la síntesis (Varios viceversa a las duplas). Las humanidades no pueden ser vistas como algo inútil y blando frente a las supuestas duras y provechosas ciencias exactas. Colciencias no da margen para una tercera cultura. No hay diálogo porque se impone.  William Bruce Cameron (1963) afirmaba en Sociología informal: “Los datos que necesitan los sociólogos podrían ser enumerados y podríamos procesarlos en las máquinas de IBM y dibujar gráficos como hacen los economistas; sin embargo, no todo lo que puede ser contado cuenta y no todo lo que cuenta puede ser contado.”

Puntera (Fragmento de novela)

Por Juan Pablo Plata
Una muchacha rarísima llamada Filpa o más bien apodada así creía Montalvo Araz, lo había visitado en su oficina el viernes a la última hora de la tarde. Era una microbióloga desesperada que había ido a su oficina para consultarle si podía ponerse al frente de un asunto penal por tráfico de drogas a favor de un amigo suyo llamado o ¿con el sobrenombre Chili? La muchacha también le había preguntado por métodos y conocidos útiles para sacar de manera clandestina dos grandes sumas de dinero de propiedad de ella y del Chili hacia un paraíso fiscal o hacia donde fuera. A lo primero, Araz había aceptado sin reparos y se había puesto a trabajar enseguida escribiendo en su computador un requerimiento al despacho judicial donde reposaba el caso. Para lo otro había pedido un tiempo para averiguar con abogados y corredores de divisas torcidos que se le midieran al encargo, esto, a pesar de tener muchas conexiones a mano, pero quería hacerse valer ante una morena tan atractiva…

De música pesada

Por Juan Pablo Plata

-Para que lo busque a uno la INTERPOL hay que ser un cabrón, un hijueputa, una caspa –dijo el vocalista.
-Ni tanto. Ahora todos intercambiamos música y libros por internet, entonces era pen pal, amigo por cartas y envíos por correo. Él pirateó mucha música, prensó mucho, mucho e hizo la revista esa y rumoran fundó sucursal de la iglesia satánica.
-Si era marica y se suicidó, no me importa. Me quedo con la música de las bandas en que tocó batería- dijo Chava con suficiencia.
-Eso, te voy a poner una canción de entonces...de Masacre, puro Death-susurró el cantante y alzó una mano con el puño cerrado.
Coco y Chava oían en los noventa Los piratas del aire 88.3 FM, única emisora roquera e ilegal en la aburrición de ese pueblo. La transmisión fue interrumpida varias veces por la policía, después ya se aburrieron y no volvieron a molestar. Ambos preferían, sobre cualquier género literario, las novelas con epígrafes de rock y creían en las coincidencias, en las señales d…