viernes, 6 de enero de 2017

El mal de las fronteras

Por Juan Pablo Plata

Dicen que fueron las últimas palabras escritas por Antonio Machado:
«Estos días azules y este sol de la infancia.»
No hay en ellas una última voluntad
De apetito llena que repetiría el gozo
De lo más amado o deleitoso
Que en la vida mísera conoció.
No hay premonición.
Solo mirada en lontananza y para dentro del alma,
Para encontrar en el astro leonado los días de chico que ya se le han ido.
Era un vez más la impresión de la vista
Y su memoria sensible con el color,
Cerca de la frontera de sus toros, del antiguo Al-Ándalus dejado atrás,
pero con los ojos puestos en otro lado donde los Gallos son todos rojos.

Pienso a ratos en Stefan Zweig inmolándose en Brasil.
Con grandes plazos recuerdo a Walter Benjamin matándose en España,
Pero siempre y muy seguido, veo a Machado, que ha cruzado a Francia,
A salvo, 
Solo para morir.