Ir al contenido principal

Reseña

Desnuda sobre mi cabra
Rafael Humberto Moreno Durán
Alfaguara, 2006.

Por Juan Pablo Plata

En la década del sesenta en el Valle de los Alcázares-Bogotá-, en la misma época y lugar en que vivió su adolescencia situó R. H. Moreno Durán la novela Desnuda sobre mi cabra, de publicación póstuma. En ella un cirujano plástico recuerda los tanteos existenciales, pero sobre todo sexuales del hombrecito que fue a los 15 años cuando deambulaba en compañía de Monsalve, Aragón, Moncayito, Olaya, Mariño –El Convicto-, Gálvez, (Los Siete Magníficos). El hombrecito va y viene por toda la ciudad buscando amor en una vespa, la cabra, mote tomado del epígrafe de Goethe puesto en el primer capitulo.

El hombrecito como el personaje de En brazos de la mujer madura de Stephen Vizinczey busca el amor de Sara Beltran, una mujer adulta, para paliar la indiferencia de Luz Marina Frias, El Poney, una colegiala esquiva a sus cortejos; también busca mitigar su sed de amor de púber en Myriam Aldecoa y una copera del salón de billar Las cuatro bolas. El hombrecito es virgen y quiere descorcharse, sería un mal resumen de la novela, aunque así es.

Con el contexto de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, la guerra en Vietnam activa, la Alianza por el Progreso, la Guerra Fría, la visita de Kennedy a Colombia, bien podría ser un texto calcado de los dos primeros libros de Femina Suite. No es así, es en cambio una riquísima novela de iniciación, con el sello de la alegre lujuria de R.H., quien hizo una clasificación taxonómica del género femenino en Meninas, Mandarinas y Matriarcas y a las compañeras de los Siete Magníficos puso sobrenombres que dan cuenta de su mejor cualidad física o amatoria: El Poney, Culitolindo, Chupagrueso, La Merecumbé. En la novela se pregunta a una femina, "¿con que señorita con esas ojeras?"; se habla de un cura Camilo que se metió a guerrillero por ir detrás de una estudiante de sociología llamada Alicia Restrepo, por una causa asombrosa en palabras de Monsalve:”-No creo que a Camilo lo hayan vencido las tentaciones de la carne. Pienso que en su extraña determinación tuvieron mucho que ver las artimañas de los cismáticos y protestantes, de los anabaptistas y presbiterianos que lo rodeaban -dijo Monsalve, muy inspirado-. Y por eso, para ponerse a salvo de sus enemigos, decidió actuar como ellos, es decir, como un luterano: Primero se lo hizo a Alicia por el útero/ y luego, con algo de mañita, por el ano." Ahí está. R. H. con su regodeo lujurioso.

Nos dejo R. H. un texto que parece tener fines didácticos para jóvenes empalmados, con la testosterona alebrestada o para adultos que quieran recordar los primeros escarceos amorosos.

Comentarios

Toronaga dijo…
No encontré en esta otra orilla del charco esa novela.
Del solo leí un cuento editado en una antología de cuentos colombianos.

http://loslibros.wordpress.com/

Entradas más populares de este blog

La poesía afrocolombiana

(Texto extraído del Almanaque Mundial (1977), Editorial América. Suplemento Colombia. Fiel reproducción del texto).

Es Colombia uno de los sitios del continente donde queda una preocupación, en los días que corren, por mantener viva la poesía negra. Es Candelario Obeso, colombiano del lejano siglo pasado, al que muestran sus compatriotas como iniciador de tal poesía en América. El aserto es negado por muchos.

De todos modos, en Candelario Obeso se encuentra tal preocupación por el negro, tal humanidad ante sus sufrimientos, que no hay duda de que el vate colombiano fue el pionero en llevar a la poesía del continente una labor de rescate que sólo ahora empieza a vislumbrarse, a pesar del auge que ha tenido en los últimos tiempos la moda afro.

Candelario Obeso, hombre de gran cultura, se percató pronto de la forma peculiar de hablar del negro –la que aún se usa en el Chocó y hasta en muchos lugares de la costa colombiana- y la llevó a sus composiciones.

Muerto este prohombre, viene el sile…

Reseña: El olvido que seremos.

El olvido que seremos Héctor Abad Faciolince Bogota: Planeta, 2009, 274 p. 20ª edición.
Por Juan Pablo Plata
Elogiado por grandes figuras como el peruano Mario Vargas Llosa y los españoles Rosa Montero, Fernando Savater y Enrique Vila-Matas, este libro híbrido entre ficción y no ficción, entre novela y memorias, no cae en la hagiografía ni en la mejora de la historia del padre, antes bien, con llaneza en el lenguaje, sin dejar de ser poético, la voz narrativa y el autor nos cuentan su historia mínima con pequeños brotes emotivos que permiten ver los defectos y virtudes de los otros, esto es, del médico y profesor universitario Héctor Abad Gómez (autor de Manual de tolerancia), caído de manera violenta por manos de los paramilitares el 25 de agosto de 1987.
Es una historia que ha probado ser a su antojo la historia colombiana condensada en una familia y en la vida del progenitor del columnista y asesor editorial del diario El Espectador, el señor Héctor Abad Faciolince. La historia tam…

Vila-Matas en Bogotá.

Charla completa. 

Presione Play

 para oír las grabaciones. 


Para descargar presione estos botones con flecha hacia abajo. 

PARTE1.



PARTE2.















Me gustan de Robert Walser su ironía secreta y su prematura intuición de que la estupidez iba a ir avanzando ya imparable en el mundo occidental. En este sentido yo creo que él, tal vez sin saberlo, dio un paso más, facilitó a Kafka la descripción del núcleo del problema, que no es otro que la situación de absoluta imposibilidad del individuo frente a la máquina devastadora del poder.Enrique Vila-Matas. Fragmento de la novela Doctor Pasavento



Por Juan Pablo PlataEn la charla con preguntas abiertas (Universidad Nacional de Colombia. Mayo 8 de 2017) cuando le pregunté sobre esto de Walser, dijo en serio y en juego Vila-Matas, que esto sobre la estulticia en realidad había sido dicho y pensado por Gustav Flaubert. Lo que está bien si repasamos los inventarios hechos por el escritor francés