lunes, 23 de mayo de 2016

Parece que los haitianos manejan todos los taxis del mundo.


Por Juan Pablo Plata.
Parece que los haitianos manejan todos los taxis de todas las dimensiones espacio temporales conocidas y por conocer.
Van por ahí echando de menos esa mitad de isla donde sí pegan los huracanes.
Van por ahí echando de menos esa mitad de isla donde sí pegan los terremotos.
Parece que los haitianos manejan todos los taxis del mundo.
Van por ahí con sus vistosos y ruidosos vestidos alumbrando la vida.
Van por ahí alegres oyendo canciones en patua y francés.
Parece que los haitianos manejan todos los taxis del mundo.
La poesía no está o no sólo está consignada en libros.
Está en todo, así no la veamos siempre.
Está dentro de un taxi que ves pasar al lado de tu auto
donde tienes pensamientos racistas,
pero te pones a pensar en la belleza
que compone un hombre haitiano manejando un carro a toda mierda escuchando música, sin un pasajero en las sillas de atrás, mientras los textiles que cubren su vida, que es su cuerpo, no pueden ser ya más iridiscentes y coloridos: porque no volvería a haber arcoiris ni vudú macumba efectivo.
Parece que los haitianos manejan todas las naves del mundo.

lunes, 2 de mayo de 2016

Los breviarios.

Breviario fatalista. En Tras la Cola de la Rata.

Por Juan Pablo Plata.

Breviario de la Feria del Libro de Bogotá 2016. En Revista CORONICA.

Por Juan Pablo Plata.



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Las preguntas de la paz

Por Juan Pablo Plata

Si no se firma la paz

¿Qué va a hacer usted si no se firma la paz en Colombia en marzo de 2016?

¿Sabe usted que la droga, la tenencia de la tierra, la desigualdad social y la injerencia de las corporaciones nacionales e internacionales (Las que venden precursores de drogas, fabricantes de armas, petroleras, mineras, textileras, las que quiera...) son causantes, entre otras cosas, de que siga la guerra?

¿Se ha preguntado cuáles de sus acciones como ciudadano colombiano o simple consumidor de bienes y servicios, legales e ilegales, contribuyen para que la guerra siga?

¿Le gustan los videos con arengas de Jaime Garzón pero no hace más que verlos para deslumbrar a la parroquia con las anécdotas del difunto?

¿Le importa Venezuela?

¿Qué sabe usted sobre el renacimiento del paramilitarismo?

¿Votaría por Germán Vargas Lleras (GVLl) para la presidencia en el futuro?, ¿sabe usted con claridad la opinión de GVLl sobre los diálogos de paz?

¿Le importa un tal Uribe venido a menos?

¿Le molesta o encanta la clase política colombiana?

¿Habla usted de la derecha y la izquierda colombianas y sabe qué significan en términos políticos locales y mundiales?

¿Es Colombia un Estado laico?

¿Le importa que se haga la paz también con el ELN?

¿Le parece bien haber votado, alguna vez,  por un político investigado o previamente encarcelado, pero le alegra que haya salido libre y luego haya sido elegido así no vaya a durar mucho ejerciendo el cargo?

¿Votó esperando un favorcito del político y/o su partido?

¿No le parece que el maniqueísmo es un trato muy barato para un asunto como la guerra tan caro en su cobro en vidas?

Si se firma la paz

¿Conoce usted, con claridad, lo que se ha acordado hasta ahora en La Habana entre las FARC y el Estado?

¿Cómo votaría en un referendo por la paz?

¿Qué va a hacer usted para sostener la paz y acabarla de lograr?

¿Cómo se la llevaría con un reinsertado?

¿Conoce la propuesta de los territorios de paz?

¿Votaría por un partido emergido de un grupo armado?

¿Qué le parece la legalización de las drogas?

¿Qué acciones sería capaz de llevar a cabo en favor de los reinsertados, los campesinos que siembran coca, marihuana y amapola, y por  las víctimas de la guerra de varias extracciones sociales e ideológicas?

¿Sería capaz de perdonar y olvidar hechos violentos de la guerra que hayan afectado a sus familiares o conocidos?

¿Reconoce culpabilidad compartida entre los grupos armados y el Estado de la guerra en Colombia? 

Leyes para los LGBTI

La aprobación de las leyes LGBTI en Colombia no le hace daño a nadie, por el contrario protege a unos seres humanos que en medio de tanta guerra dicen quererse.
(Aparecido en www.traslacoladelarata.com)
Por Juan Pablo Plata
Los previos tropiezos de la comunidad LGBTI para obtener ciertos derechos legales (Matrimonio, adopción, entre otros), usualmente obedecían a razones ajenas a la cuestión: la censura y presión de la iglesia católica en el congreso y en la opinión pública o el pronunciamiento de ciertas personalidades. En fin, hechos que no justificaban las trabas a unos derechos contenidos por la Constitución de 1991 en un Estado laico, documento que en realidad regula la vida de los colombianos antes que cualquier doctrina religiosa.
Por otra parte, no se explicaba una no muy clara sustracción en las leyes de los ciudadanos LGBTI en la que se ha denominado como una sociedad democrática. Pues si se hace un análisis sobre la oposición a las legislaciones a favor de esta comunidad, una de las preguntas que salta es: ¿por qué si existían muchos lugares públicos abiertos  a esta comunidad en Colombia-como agencias de viaje, clubes y extensiones como bares, secciones en librerías y otros negocios- no era antes recíproco ese espacio en el marco legal?  Las respuestas son diversas, pero pertenecen a un ámbito excluyente que daba por sentado que su opinión sobre la minoría era de la mayoría de la población.
Más allá del debate y la controversia que siempre genera una nueva presentación de proyectos a favor de los LGBTI en el Congreso, se debe crear una conciencia en el público del nulo daño que hace a cualquier heterosexual colombiano el que a las parejas homosexuales se les permita casarse o adoptar niños abandonados.
En el pasado, con la negación de estos derechos se estaba privando a hombres y mujeres, entre otros, del goce de ciertos beneficios patrimoniales y hasta de poder reclamar en caso de censura y discriminación por su orientación sexual.  
Las libertades individuales y la leyes aprobadas relacionadas con el aborto, la eutanasia, las drogas y los derechos hasta hace poco negados a los LGBTI no son en ningún sentido obligaciones para los colombianos, es decir, que a ningún colombiano se le carga con el deber de abortar, drogarse, hacerse LGBTI y acabar con su vida con asistencia médica. La ley sobre estos asuntos abre una posibilidad para los ciudadanos, pero no consagra una coerción como muchas personas y organizaciones sociales quieren hacer ver.
La aprobación de las leyes LGBTI en Colombia no le hace daño a nadie, por el contrario protege a unos seres humanos que en medio de tanta guerra dicen quererse.
PS: En el pasado he escrito periodismo o literatura sobre los LGBTI. Mi orientación es heterosexual, pero en muchas ocasiones por mis escritos me han querido tildar de LGBTI como si esto me ofendiera o disminuyera en algo la valía de los textos. Da mucho enojo sentir que en Colombia y en otras latitudes, en pleno 2015, no se vive bajo un estado secular y libertario sino en un oscurantismo de hace siglos.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Un juego infinito de frases inconcluso. Meditaciones sobre Enrique Vila-Matas, ganador del premio FIL de Literatura y Lenguas Romances en México. 2015.

Un juego infinito de frases inconcluso

(Texto aparecido en www.revistacoronica.com)

Por Juan Pablo Plata

Una vez vi a un escritor vampiro caminando por Cartagena de Indias. El espectro llevaba un real e invisible blazer rojo y era de día y de noche al mismo tiempo. Pero en realidad solo era de noche en el espacio de su deambular. No era de noche, pero la noche era proyectada sobre él como cuando un foco de luz ilumina a un actor o un cantante en una tarima.
Thomas Pynchon ha puesto como epígrafe de su novela Contraluz -Against the day- la siguiente frase de Thelonious Sphere Monk: “Siempre es de noche o no necesitaríamos la luz. ”

Dice Dorothy Parker que fue expulsada de una escuela religiosa por decir: “La inmaculada concepción fue una espontánea combustión.”

Pero volvamos al escritor en el caribe, a quien lo alumbraba la oscuridad en la ancha tarima extendida de las calles y andenes por donde iba avistando palmeras y  mansiones de muchos siglos atrás, rejuvenecidas por sus millonarios propietarios actuales. Recuerdo que logré verlo porque lo perseguía para sacar de su mente y experiencia, a través de su boca, los secretos sobre la vida, la literatura y, sobre todo, de las mujeres.  Sobre todo, esto último.  Desde el taxi grité su apellido (¡Vila-Matas!) para ver si frenaba su recorrido y podía hablarle. No hubo oportunidad de hablarle porque enseguida entró por una puerta blanca de madera a un centro cultural por donde la noche lo siguió iluminando.
Al día siguiente lo pude ver de nuevo dando una charla en un festival literario donde leyó el poema Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra  de Fernando Pessoa frente a Oscar Collazos, su interlocutor, y ya por ello, me pareció, que no tenía nada que preguntarle sobre la vida. Quedaba faltando la literatura y las mujeres.

Han pasado los años y todavía leo sus columnas, libros y declaraciones. En ese mismo festival lo entrevisté, en otro año, junto al escritor cartagenero Orlando Echeverri Benedetti, quien sacó la entrevista en el diario El Universal sin darme el crédito. No me molestó la avionada,  antes me hizo reír y yo hice lo mismo -no darle el crédito- sacando la entrevista en un blog en el diario El Tiempo. Pero lo que interesa es haberle hecho esta y otras preguntas: El escritor colombiano Gonzalo Arango dijo alguna vez: “Pertenezco más a la vida que a la literatura. A la hora del juicio final me gustaría más encontrarme con las mujeres que amé que con los libros. ¿Qué le dice la frase, señor Vila-Matas?

Vila-Matas es reconocido por inventar citas literarias, de poner también frases suyas como si fueran de otros autores y viceversa. Pero sobresale no solo por esto, sino también por su constante juego literario y su actitud vanguardista y paradójica que mira siempre a lo mejor del pasado en las letras y el arte en general.

Ya no presiento las apócrifas citas de otros autores y vampiros con las que Vila-Matas resuelve a veces las más variadas cuestiones  y párrafos de sus excelsas creaciones,  pues sé también que algunas de las frases son suyas y otras oraciones son de todos.

El semestre pasado cruzamos unos mensajes por correo electrónico porque Marla Molina leyó Aire de Dylan de Vila-Matas. Yo no había leído ese libro completo pero al hacerlo encontré la solución al asunto de las mujeres y la vida en dos páginas consecutivas.

Le escribí al escritor y vampiro enamorado: la razón de este mensaje es la variación o mezcla que hizo mi amiga Marla Molina con dos frases que aparecen en su libro Aire de Dylan casi una al lado de la otra:

1. “Cuando oscure, siempre necesitamos a alguien.

(Expresión atribuida a Francis Scott Fitzgerald e investigada por los personajes de Aire de Dylan)


2. “Las mujeres son como la ayahusca.

Las propuestas de ella eran:

“Cuando oscurece, siempre necesitamos ayahuasca.”

 “Cuando oscurece también podríamos necesitar ayahuasca.


En el cruce de mensajes Vila-Matas respondió:

No oscurece si las mujeres llegan con la ayahuasca.

Y cerró el correo electrónico diciendo:

(Estimado Juan Pablo: por lo que observo, se trata de un juego infinito. Una gran broma, que diría David Ayahusco Wallace)

En realidad hablar y escribir es una broma infinita -Infinite Jest- como el título de la novela de David Foster Wallace y este texto que ya termina. Conversar, borronear,  citar o no citar y publicar a otros sin mencionarlos o sí, pero modificando sus frases, no es otra cosa que lo que los hombres llevan haciendo a otros desde siempre, desde la primera palabra y línea escrita: burlarse de otros en serio sin que lo noten y sin parar nunca.

Si siempre hay noche, siempre necesitamos a alguien y ayahuasca porque siempre está oscuro. Sobreviene para acabar, presentar la duda de si todo en esta vida no es más que una juiciosa tergiversación y un enredo de frases para ser felices y lograr nuestros propósitos, como hacer del día noche, así no lo sea. Como se ve, el juego no fue infinito, porque Vila-Matas paró en seco, pero seguro en este momento prueba otra combinación de esa frase de la ayahuasca u otra sin contárnoslo.

Pura concepción de combustión espontánea verbal.

martes, 3 de noviembre de 2015

¡Que viva la música!

Me gustó la película ¡Que viva la música!. Es una película para que la vean, de advertencia, expatriados judíos, británicos y de toda laya y latitud que van a Colombia a drogarse, a putiar y montarla como si este país fuera solo para eso y hubiera que tratarlos como unos príncipes con absoluta inmunidad ante sus cagadas, desfachatez y degeneramiento. Ya quiero volver a sus países a ver si me aguantan tanta marranada y no me enjaulan. Dejen de decir que esa película no le hubiera gustado a Andrés Caicedo. ¿Ya le preguntaron con la tabla güija? A mi me parece una película muy bien lograda y divertida. Hagan su propia versión de la película y no digan lo que el muerto no puede decir por la boca de este. Releer el libro y ver la cinta me puso a pensar que hay mucho pequeño burgués radicali - como dice Antonio Caballero- que nunca podrá desplazarse y/o desclasarse como María del Carmen, la protagonista de la novela y la película, porque ese país negro, indígena, mestizo, polvoriento, atrasado, donde pasa la guerra guerra, no puede ser Colombia para quien no quiere que lo sea. ¿No aguanta la película, esa Cali, para la postal y la imagen en el exterior? ¿No salimos en la película suficientemente civilizados, occidentalizados o aculturados? Esto lo digo con conocimiento, porque cuando tuve de novia a una muchacha, artista plástica, del barrio La Belleza, San Cristóbal Sur, Bogotá, hace tiempo, mi mejor y más estúpido argumento ante el desamor fue uno de clase social (Hacer notar las diferencias de clase y ponerse uno como mejor) en vez de asumir las culpas. Yo también fui o soy ese burguesito que a ratos le da por negar el sancocho, con todo y que me la paso sentado encima de la olla donde humea.



viernes, 30 de octubre de 2015

Colciencias


Colciencias a lo C. P. Snow divide a la academia colombiana, reina y hace lo que se le da la gana. Parece uno estar leyendo Ferdydurke de Witold Gombrowicz en vez de las noticias. Sin tanta palabrería, no se puede prescindir de lo cualitativo por lo cuantitativo, la deducción por la inducción o el análisis por la síntesis (Varios viceversa a las duplas). Las humanidades no pueden ser vistas como algo inútil y blando frente a las supuestas duras y provechosas ciencias exactas. Colciencias no da margen para una tercera cultura. No hay diálogo porque se impone. 
William Bruce Cameron (1963) afirmaba en Sociología informal: “Los datos que necesitan los sociólogos podrían ser enumerados y podríamos procesarlos en las máquinas de IBM y dibujar gráficos como hacen los economistas; sin embargo, no todo lo que puede ser contado cuenta y no todo lo que cuenta puede ser contado.”