miércoles, 22 de abril de 2009

En la casa del jabonero

Estuve en la sala de una casa con una muchacha – en tiempos de la secundaria-, ella encima montando caballo, yo sentado en el sofá. De repente golpean, y enseguida ya no golpean y abren la puerta de la casa. Era la mamá. Debía llegar en 3 horas. No la esperaba nadie. En 5 segundos la niña se sentó a mi lado y yo bajé mi suéter hasta la mitad de la cadera para cubrirme. Todo bien. A salvo- pensé. No fue así, pues la mamá le dijo a la niña: "¿Cómo es posible que no le invites a un té, leche, unas onces, algo? Tráele algo, no seas desatenta"-dijo. Se paró la niña y dio tres pasos para caer enredada con los calzones en los tobillos.

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