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QUIERO BATIR LAS MARCAS DE MIS ANTEPASADOS

Por Juan Pablo Plata.


Decir mentiras sin que se note: porque da para mucho.

Respirar 550 millones de veces, es decir, llegar a los 70 años, al menos.

Inyectarme un millón de inyecciones esmeriladas de Tramal 100 milímetros y gozármelas oyendo boleros, tangos y operas de todos los tiempos.

Ganar tres veces la lotería, una más que mi abuelo Pablo Emilio Figueroa y derrochar la plata otra vez en pésimos negocios, apostando a otras cosas y para reabrir también un café llamado Alférez o el otro llamado Minino con mesas lustrosas de billar, gallera y juegos de azar donde pueda ganar con mucha y cuidadosa trampa las almas de los demás, como si fuera el demonio.

Quiero sacar un pez Marlín en Salinas, Ecuador, de 400 kilos como el que sacó Fernando Plata, mi papá, con quien no hablo hace más de diez años.

Quiero ser mejor persona que mi padre y el padre de mi madre. Porque la cagaron mucho y me va quedar fácil.

Esto, para comenzar, es lo que quiero hacer para superarlos y no conformarme con contárselo ustedes.

Hay que hacer mejor o peor las cosas que los antepasados. La gracia está en superarlos.

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