viernes, 3 de abril de 2026

Ciudad Puntera. (Fragmento de novela). Por Juan Pablo Plata.

Por Juan Pablo Plata.

La ciudad quedó sin energía por décima vez, porque la transición energética se estaba dando mal en demasiados lugares del planeta. Pero, para los fines de esta historia, contaremos cómo se dieron las cosas en Puntera.

Jacobo Silverado fue a poner gasolina para su carro en la estación de La Giralda y se encontró con una fila que le recordó el cuento «El Sur», de Julio Cortázar. Todos conversaban fuera de sus autos para matar el tiempo. Se presentía que en algún momento alguien diría que hasta dentro de ocho días no volvería a llegar el diésel ni las gasolinas regular y premium.

Jacobo hizo su espera leyendo la novela Vineland, de Thomas Pynchon, sin bajarse del vehículo, pero apagando el motor, pues de eso se trataba en estos tiempos: de ahorrar energía, gasolina y dinero. Siempre había sido así, pero las cosas se iban tornando más extremas.

Muchos oficios desaparecidos por la automatización y la fabricación en serie —e importación de insumos foráneos, sobre todo chinos— reaparecieron. Las personas volvieron a fabricar sus enseres domésticos, sillas, mesas, papel reciclado, ropa para vestir, y pronto todo lo despreciado y no reutilizado de repente era susceptible de un nuevo uso o servía para arreglar un artefacto.

Jacobo había pensado alguna vez que una manera de percibir la riqueza de alguien era por medio de la suma de sus objetos importados o de los de buena marca. También había ido agotando esa idea al ver que la riqueza, ahora, en estos tiempos difíciles, se podía estimar mejor en recursos naturales: en la cantidad de alimentos, textiles, metales, tierras raras y tierras que alguien tuviera a la mano.

Alicia Caldera le había insuflado a Jacobo todas estas ideas a contracorriente, que ahora se probaban como temerosas advertencias de lo que ya estaba ocurriendo. Alicia le había rogado comenzar a guardar las semillas orgánicas de todos los alimentos y vegetales posibles. Después le había hecho comprar paneles solares y muchos repuestos para ellos, para que hubiera energía eléctrica de esa fuente en casa. Otras peticiones incluían colectores de agua y cualquier pastilla o filtro para esa agua recolectada. Los molinos, hachas de leña y las herramientas metálicas componían objetos muy necesarios, ahora que muchas cosas habían vuelto a hacerse de una en una y, la mayoría de las veces, por un solo ser humano.

Las imprentas de letras de molde, la frases hechas o premoldeadas por su uso repetido, componían un arsenal metálico para escribir, hacer pasquines, cartelismo y hasta publicidad barata apoyada, o dígase, fijada, por engrudo de yuca. Ahora que muchas cosas habían vuelto a hacerse de una en una, y de manera artesanal no industrial. 

Montalvo Araz carecía de alegría cuando las cosas se fueron a pique, su mujer lo había dejado de manera definitiva por Jacobo Silverado, y si seguía a flote era por obra y gracia de dilapidar toda una colección de impresos y antiguedades y joyería arduamente acumulada por las tres pasadas generaciones de su familia del ala paterna. Su única alegría y verdadera alegría era vender un mapa del geógrafo Americo Vespucci o un cuadro de Wiedmann para gastarlo en poco tiempo.

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sábado, 4 de mayo de 2019

Arqueo de los días en FILBO y en librerías de Colombia.

lunes, 4 de junio de 2018

El último trabajo malo (Fragmento) — The Last Bad Job, por Colin Dodds. Traducción - Juan Pablo Plata.




Traducido por Juan Pablo Plata

«En el fondo, sabemos que tratamos de alcanzar y mantener altas metas espirituales en un lugar extremadamente violento y perverso. Sabemos que el Mundo no es indiferente para nosotros. Es fuertemente hostil hacia los logros espirituales que están al centro de nuestras vidas. Siendo ese el caso, no estamos del todo en contra de las “partidas voluntarias”, si la otra opción es ser tragado, otra vez, por el Mundo. Pero estos no son suicidios como los conoces. Son una forma de defensa spiritual».
«Entonces, ¿cómo es que estas “partidas voluntarias” encajan con tus planes?»pregunté.
«El Redentor ama a los suyos como un padre. Él no nos quiere confundidos o que seamos engullidos por el Mundo o por las maquinaciones de su ira. “Aquello que está corrupto no tolerará el paso”. Lo he oído directamente. Quiere él que permanezcamos íntegros. De lo contrario no podremos reunirnos con los sobrevivientes, los evolucionistas».
«Entonces, ¿cuándo va a comenzar?»
«¿Cuándo comenzara qué?»
«El final».
«Más pronto de lo que piensas. El mundo está empeorando cada día. Hubo un tiempo, no hace mucho, cuando los médicos, abogados, banqueros, entretenedores e inventores hicieron del mundo algo mejor con cuanto hacían. Ayudaron a la humanidad a progresar. Y no sé exactamente cuándo cambió todo, pero ocurrió. Se reversó. Ahora cada desarrollo en la ciencia, las artes y la ley solo hace a la humanidad un poco peor. Es demasiado tarde. Las cosas ya no se pueden mejorar».
Cosmología aparte, él sonaba como un hombre careverga seguro de sí mismo que ha pasado la edad media y ha decidido que el mundo se va a la olla. Pero me guardé esto para mí.
«¿En serio?»
«Incluso acá, estamos empeorando, lentamente, pero estamos empeorando. Entonces para responder a tu pregunta: no me preocuparía mucho por pagar mis tarjetas crédito si fuera tú».
«Gracias por el consejo».
No se me había ocurrido que la audiencia fuera un subterfugio. Pero lo era y funcionaba. De pronto, no he obtenido mucha ayuda con mis sueños, pero conseguí más respuestas cándidas esa tarde que en todos los meses que había estado ahí.
Luego fue hora para que Dizzy hiciera preguntas.
«Por otra parte, mira. Estoy curioso sobre cómo va saliéndote la historia. ¿Qué escribirás sobre mí, este lugar y lo que estamos tratando de hacer?»
«No lo sé, creo que me quedaré un rato más para ahondar un poco más en las cosas y sumergirme».
«Hasta que toquemos la campana del Armagedón y bebamos Kool-Aid?»
«No exactamente, uum, estuve pesando en quedarme un mes o dos, si está bien, y volver y sopesarlo y entonces escribir. Todavía no tengo un ángulo».
«Te ves incómodo. No puede ser fácil ser el primer carroñero aquí en la fiesta»dijo Dizzy, mirándome con fijeza con su ojo bueno. El ojo perezoso miraba hacia la venta abierta detrás de mí sin disturbarse.
«No va a ser una historia sangrienta en absoluto. Por lo que he visto, puede ser suficientemente inocuo como para que me despidan. “Celebridad lleva nueva vida en el desierto”, algo así. En realidad, no sé hacia dónde va esa historia. ¿Tú?»
Él no subió la voz, pero de pronto Dizzy se molestó.
«Te diré lo que pienso. Pienso que tu vista de este lugar ha sido excesivamente coloreada por lo que pasó a Mary Beth… por lo que ella se hizo a sí misma. Me temo que no le dirás a la gente qué estamos tratando de hacer aquí. Creo que tienes un poco de carne y estás listo para acabar con tus fallas. Te gustaba Mary Beth, tal vez de verdad te gustaba. Con todo, ella solo es material para tu molienda: un suicidio para anclar tu historia. Esta debe estar llena de sangre y ser lo suficientemente desagradable para hacer felices a los editores y reforzar la noción de cerebro de vaca de que somos un culto peligroso de sexo y muerte. Quieres un acceso completo a la crucifixión y no te importa quién martilla las uñas. Eso es lo que pienso».
Hubo una pausa larga mientras pensaba sobre la situación desde su punto de vista, en la que yo era un agente que el Mundo ha enviado para recoger la evidencia necesaria para desacreditarlo y burlarse de él. Ya había comenzado a ensañar mis sobrias, cortas y cultivadas frases y referencias a la cultura popular que usaría para expresar mi falsa angustia y precisa indignación sobre el Depravado Culto a la Muerte de Dizzy.
Supongo que Dizzy era mejor en mi trabajo que yo. Él estaba en lo cierto: la historia ya tenía las patas que necesitaba. Gracias, Mary Beth.
Pensé en publicarla así.
En una semana lenta, incluso sin un suicidio masivo, la historia podría llegar a primera página. Habrá el obvio tumulto. La policía comenzará a hacer preguntas sobre los suicidios. Los servicios sociales comenzarán a quejarse sobre los infantes. La Asociación Nacional de Rifles querrá verificar el alcance de los rifles. De la Oficina de Impuestos querrán encontrar fallas en su devolución de impuestos. ¿Suena a algo familiar? Así le sonaba a Dizzy.
Como reportero, puedes hacer la diferencia, pero no siempre una buena diferencia. Pensando en mi rol en todo el proceso me hizo imaginar qué me gusta menos: Dizzy o el Mundo.
«Es como te dije. Tengo que juntar mis apuntes, entrevistas, con tus libros, panfletos, impresos y todos los otros materiales que me diste. No sabré cómo será la historia hasta entonces».
Era una mentira. Quería sangre. Una atrocidad masiva de nuestra gran nación cabeza de vaca. Solo mátate de una jodida vez. Solo hazlo, bobalicón megalómano, pensaba para mí, centrándome con fuerza en el puente de su nariz para evitar que mi mirada saltara con incomodidad desde su ojo perezoso hacia su ojo bueno.
«Sabía en lo que me estaba metiendo al dejar entrar a un periodista aquí. Pero ahora que me he dado cuenta de que no ha estado bien», dijo Dizzy, rompiendo con un tono delicioso. «Para evitar interrumpir las rutinas de mis discípulos, he estado reteniendo muchas cosas para ti. Quiero que comiences a ver los verdaderos trabajos de este lugar. Qué es lo qué pasa. De ahora en adelante, nada estará limitado para ti. Estarás bienvenido a todas las audiencias, las enseñanzas y meditaciones. Incluso estás invitado a trabajar en las televentas con lo demás si te parece».
«Tal vez sea algo bueno. Me gusta».
«Grandioso. Mañana inicias. Me he dado cuenta de que no te he dado ninguna instrucción, perspectiva real de lo bello e importante que hay en todo lo que estamos hacienda aquí. Sé que estas pocas semanas han sido una prueba para ti. Y puedo ver que estás insatisfecho. Has estado triste por mucho tiempo, incluso antes de que nacieras».
Esta era la difícil venta de lo sagrado de Dizzy, podía verlo. Asentí con la cabeza para alejarlo un poco más.
«Quiero que confíes en mí un poco más en las próximas semanas. Sé que no dejarás el escepticismo que es tan clave para tu trabajo. Pero quiero que me demuestre el porqué estás aquí en realidad. Quiero que te des la oportunidad de entender y razonar el porqué estamos aquí, viviendo así. Nosotros no somos una monstruosidad de enfermedad mental a las afuera de la Interestatal 10. Quiero que trates de aprender nuestras razones por tu propia cuenta. Como mínimo, añadirá un contrapunto a lo que sea que ya has escrito. ¿Te parece bien?»
«Está bien. Suena bien» —exclamé.
Dizzy me ofrecía más acceso y más de Dizzy para mi historia. Debí haber estado excitado. Pero esto solo me hizo querer saltar más la cerca con alcance de rifle.
Cuando no te puedes calmar es usualmente cuando más lo necesitas. Y no fue fácil. Pero lo logré con mi mejor apersonamiento de una reflexión sombría mientras caminaba detrás de la cabaña Dizzy.
En el compartimiento, puse la silla plegable contra la puerta. No se sostendría mucho, pero calmaría a cualquiera. Me curvé sobre el escritorio y escribí todo lo que podía recordar de mi conversación con Dizzy. No podía esperar a que mi portátil iniciara. Necesitaba redactar tanto como pudiera antes de que olvidara. Traté de centrarme en el asunto de la partida voluntaria. La muerte era mi dólar, todo bien, y yo estaba acumulando tanto de ella como podía. Antes de parar a respirar o rascarme la cabeza, alguien golpeó a mi puerta. Tres golpes rápidos e impacientes. Doblé mi libreta legal de apuntes y abrí la puerta. Era Jack, quien nunca antes me había visitado.
«Hola, Jack, ¿cómo estás?»
«¿Qué haces acá?»
«Solo organizo las notas de lo que he escrito. Trabajo».
«Oh. ¿Estás trabajando?», dijo Jack ampliando sus fosas nasales.
«Sí. Siempre estoy trabajando».
«¿Cómo te fue con la pequeña charla con Dizzy?»
«Me fue bien», dije tan simple como puedo hacerlo.
«¿De qué hablaron?»
Jack estaba parado a un pie dentro de la puerta, estático, flexionando sus músculos de la espalda para hacerse ver más grande y parándose muy cerca.
«Fue una conversación privada».
«¿Has conseguido algo bueno para usar en tu historia? ¿Algunas frases?»
«No conseguí nada. Todo fue fuera de registro»
«Entonces, ¿cuándo saldrá publicado?»
«No estoy seguro. Debo hablar con mi jefe, mi editor sobre eso».
«¿Sí? ¿Qué vas a escribir sobre Dizzy y nosotros en tu historia?»
«No lo sé. Todavía tengo que revisar mis notas, hablar con más personas como tú y hacer más cosas como esta.»
«¿Es en realidad tan demorado contar a la gente que hay un montón de locos religiosos en el desierto?»
«¿Perdón?»
«Porque eso es lo que vas a escribir».
«No. De hecho eso es lo que estoy tratando de evitar…»
«No me vengas con cuentos. Conocí gente como tú en la universidad, como pequeñas maravillas sin pipí. No podían acostarse con nadie. Entonces caminaban actuando como gente más inteligente que el resto. Van por ahí comentando lo que todos hacen, tratando de hacerles sus vidas tan mierdosas como la tuya. Siempre me pregunto: ¿cómo es que eres más inteligente que nosotros y eres un miserable y chico hueco del culo? ¿Por qué desperdicias tu tiempo caminando, juzgando a la única gente que volverá a ser feliz de nuevo? Pensaba que personas como ustedes eran solo perdedores. Pero en realidad son unos estúpidos. Los más estúpidos».
«Siento que te sientas así... ¿Has acabado?»
«A lo mejor solo he comenzado».
Se paró más cerca. Podía oler la menta en su olfato. ¿De dónde había sacado la goma de mascar? Nadie tenía goma en el rancho. El pensamiento me distrajo de la súplica que le debía al intimidador.
«Jack. Vamos. No quiero ningún problema».
«Estás en lo cierto. No quieres. Pero recuerda esto».
Jack expectoró en una porción del piso de mi compartimento, sonrío y se fue, golpeando la puerta cerca de mí con fuerza.
Entonces este era el plan: Dizzy el policía bueno y Jack el malo. Si yo era el próximo suicida no debería sorprender a nadie, supongo. El acceso completo no vendría fácil después de todo. Una cosa válida de saber era que Dizzy hizo a su esposa e hijos firmar un contrato de confidencialidad antes de dejarlos para ir al desierto. Supe esto por su abogado después de repetidas llamas fallidas a las casas de sus familiares donde solo conseguía un «sin comentarios».
Escarbando en mi maleta, saqué la historia que había escrito antes de venir aquí. Solo 650 palabras rápidas. Concebidas para usarse como un copiar y pegar de fondo para un texto, un obituario o una historia de masacre.

Necesitaba recordarme que Dizzy no era el Mundo entero y del Mundo grande al que yo pertenecía. 

***
Colin Dodds, autor norteamericano, inédito en español. Novelista y poeta, publicado en múltiples medios. Nominado al Pushcart Prize. Vive en Brooklyn, Nueva York, con su esposa e hija.

Juan Pablo Plata.. Autor de la antología periodística Arqueo de los días (Ibañez Editores. 2018).

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lunes, 16 de abril de 2018

Recital en Poemartes

jueves, 22 de marzo de 2018

Lanzamiento de mi libro Arqueo de los #días. Cordialmente invitados. Calle 12 B N° 7 - 12. Bogotá D.C. Colombia. Librería Ibáñez. 3 de abril de 2018. 6:30. P.M.

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domingo, 31 de diciembre de 2017

Arqueo de los días Por Juan Pablo Plata Prólogo de Juan David Ochoa

Arqueo de los días

 Por by 
it was amazing 
Disponible ya en la librería del Grupo Editorial Ibañez: Calle 12 B N° 7 - 12. Bogotá D.C. Colombia. Tels: (+0571) 2847524 - 2835194. Pronto en todas las librerías del país y del mundo, además de plataformas digitales.
Arqueo de los días. Uniediciones Gei . Biblioteca Magna. Grupo Editorial Ibáñez. 
Antología personal de periodismo. Por Juan Pablo Plata.
(Perfil de Christopher Hitchens. Crónicas de viaje. Una guía literaria de Miami. Entrevistas a David Manzur, Juan Villoro, Enrique Vila-Matas, Fernando Báez, Tryno Maldonado. Carreras de caballos. El Estado Islámico y su destrucción cultural develada. Los años del ruido. Francis Alÿs. El movimiento Dadá).
Mucho más en este libro de NO ficción.
Prólogo de Juan David Ochoa. Diario El Espectador.



PRÓLOGO


Juan David Ochoa*

La virtud de la No Ficción suele consistir en la gracia de hacer que la descripción de lo real no resulte tan regular y tediosa como la continuidad de un día vigilado por el minutero del juicio. A los personajes tratados, reales en el mundo y justificados por un certificado posfechado de existencia incuestionable, se les exige tener algo más que un hito en sus espaldas, algo más que un alias merecido entre el idealismo de los suburbios, o algo superior a su propia obviedad. El lector, aunque no lo dimensione o lo afirme, espera una especie de transfiguración lírica o una atmósfera alterna que le parta la costumbre y lo haga temblar entre las licencias del juego.

Arqueo de los días toma una extensa variación de lo real para proponer un pulso: una tensión entre la rigurosidad sustentada en fechas y contextos, y la abertura de las hipótesis. En un ritmo fragmentado que parece estar dirigido por un cronista atormentado por otras fechas y otros hechos posibles, propone una velocidad que, en el transcurso de los títulos, revela su intención soterrada: no descuidar la certeza para asestar, en los momentos que conceda el tiempo y la verosimilitud de su técnica, un chasquido con sorna, un golpe de ironía en contra o a favor del personaje o del hecho central.
En un género de riesgo como la entrevista, las preguntas tienen un tono de erudición que quiere jugar a la violación del recato y a la explosión de una honestidad descarnada. Manzur logra hablar aquí con su rebeldía de costumbre pero con la insistencia de sobrepasar sus respuestas predispuestas de viejo zorro de las altas cortes, y Vila-Matas detalla sus anécdotas de dromómano incurable con la confianza de las preguntas atrevidas.

Los reportajes tienen el tinte, una subjetividad cuidada que siguen sin perder la chispa de una iconoclastia segura de sus límites, con una gracia extra: la enumeración neurótica de contextos, nombres propios y fechas que cubren la narración en un manto de mármol convincente, para revolcar al lector de nuevo en un siguiente título distante de toda lógica temática, pero cuidando un hilo arterial: lo que se encuentra siempre oculto bajo la espectacularidad de los eventos sugestivos.
* Escritor, poeta y periodista de los diarios El País de Cali, El Colombiano y columnista del diario El Espectador.


Crítica: 

En esta galería de curiosidades inesperadas, Juan Pablo Plata ingresa a la intimidad de lugares, sucesos y personajes ricos en matices. Este libro recuerda aquellas publicaciones que hacían del periodismo una aventura para el lector. 

Mauro Vargas. Revista Léase a plena noche.


Arqueo de los días reúne las creaciones periodísticas en varios géneros de un autor con una trayectoria significativa en el panorama hispanoamericano, quien también ha sido autor de ficción, ensayo, no ficción y poesía; redactor, editor, crítico y marchante de de bellas artes. Si algo puede definir esta antología es la posibilidad de ser un libro de referencia, aprendizaje y gozo sobre el periodismo para lectores de múltiples extracciones y formaciones. 




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viernes, 26 de mayo de 2017

Texto recuperado. Lo mejor está por venir. Leído en la XXIII Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Lo mejor está por venir

http://blog.cuadrivio.net/desde-la-encrucijada/lo-mejor-esta-por-venir/



En su segundo número, Cuadrivio publicó Agentes secretos, un cuento de Juan Cárdenas incluido en la antología El corazón habitado. Últimos cuentos de amor en Colombia (Cádiz, Algaida, 2010), de José Manuel García Gil. Juan Pablo Plata, editor de la ya extinta La Movida Literaria y amigo de Cuadrivio, nos comparte ahora el texto con el que presentó dicha antología en la XXIII Feria Internacional del Libro de Bogotá. 

Dedicado a Johann Rodríguez-Bravo y a la desaparecida revista La Movida Literaria.

Juan Pablo Plata

«Cualquier librería latinoamericana está desbordada de publicaciones españolas. En cambio, son poquísimas las librerías españolas con libros editados en Latinoamérica. Según datos del Centro Regional para el Fomento del libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Europa es el mayor exportador de libros con el 54,8% del mercado mundial; Latinoamérica lo hace solo con el 2,9%, e importa de un solo país, España, libros por un valor parecido al que este país importa de todo el mundo, incluida Latinoamérica. Los editores latinoamericanos saben de la falta de apoyo de sus gobiernos. Los editores españoles, por el contrario, cuentan con fondos y recursos gubernamentales para promover ediciones privadas. Quizá la solución empieza entre los mismos actores del libro: lectores y escritores. Pero uno de los problemas es que el lector latinoamericano, a veces, menosprecia a las ediciones locales frente a las españolas, no solo por la calidad de impresión, sino porque supone que el autor latinoamericano publicado en España es superior a uno publicado en su país, más todavía si ese autor recibió un premio español.»

Lo anterior es tomado de la columna Lector ciego, escritor dormido, del escritor Leonardo Valencia (autor de Bogotá 39) en mayo de 2010 en el diario El Universo de Ecuador. 1) La cita sirve para celebrar con todavía mayor entusiasmo la antología que hoy se presenta, por las oportunidades de comunicación y reciprocidad que abre para escritores y lectores a ambos lados del Atlántico y también sirve para poner de manifiesto una vez más el desigual intercambio cultural y comercial en lo editorial en el mercado hispanoamericano y las altas posibilidades de éste para ser remediado con antologías, mejores políticas de distribución y edición, ebooks y dispositivos, y movidas más agresivas e innovadoras en gestión cultural.

2) Una anécdota escondida para ustedes puede explicar en gran medida la escogencia hecha en la antología: en algún momento entre 2009 y 2010 el escritor colombiano John J. Junieles, incluido en la antología, sugirió al antólogo José Manuel García Gil hacer la selección con un criterio adicional: excluir en lo posible ficciones con asuntos como el narcotráfico y la violencia e incluir en cambio narraciones acerca de las relaciones humanas y el amor. La sugerencia penetró el proyecto del libro hasta llegar al título y hoy tenemos un compilación temática de veintiséis autores, con un barrido de las generaciones nacidas entre 1962-1982. Con ese mismo criterio de exclusión de la sicaresca y lo narco hice en 2008 Señales de ruta, una antología de cuento colombiano, publicada por Arango Editores.

3) Si algo pueden delatar la antología y los autores seleccionados, es la sombra desdibujada de un patriarca querido, llamado por todos con excesiva familiaridad como Gabo. Por otra parte, me adhiero a unas declaraciones de prensa del antólogo, quien anuncia al lector del «rigor del cuento bien escrito por autores que abordan el género con la suficiencia necesaria y con un proceso creativo expuesto a las influencias más diversas.» A esto yo le agregaría la condición sana de los autores y las creaciones seleccionadas frente a una suerte de provincianismo o ansias de llevar en la literatura el sabor nacional a toda costa. Por ejemplo, muchas narraciones no ocurren en Colombia y sus temas son ajenos a cualquier realidad política o geográfica totalizante o precisa. No sufren pues los autores del síndrome de Falcón definido por el ecuatoriano Leonardo Valencia, es decir, que por más colombianas que sean las narraciones no llevan por obligación realismo mágico, El Poporo Quimbaya y Juan Valdez desintegrados en letras de molde; violencia, narcotráfico, un sombrero vueltiao o aguadeño o la esencia nacional y/o latinoamericana requeridas y esperadas en nosotros en décadas pasadas por lectores, agentes literarios y editores en otras latitudes. Aplaudo la inclusión de autores cercanos en el trato como Andrés Mauricio Muñoz, Sebastián Pineda y Carlos Fernández y de otros desconocidos del todo para mí como Marta Orrantia, Federico Escobar y los cartageneros Víctor Menco y Rodolfo Lara, a quienes me dispongo a seguirles la pista.

4) El corazón habitado. Últimos cuentos de amor en Colombia es un libro compuesto por las ficciones de los ciudadanos nacidos en un país con un conflicto armado activo que ha desplazado a más de tres millones de personas según un último balance de la agencia ACNUR; un país narco y violento, pero irreducible a esas categorías, donde muchas otras cosas ocurren y pueden ser contadas. Doy gracias al señor José Manuel García Gil y señores del Ayuntamiento de Cádiz y Editorial Algaida, Grupo Anaya por permitir a los lectores de español en el mundo conocer otras realidades e invenciones nacidas de un país estigmatizado como violento a la vez que encubierto bajo la sentencia mentirosa de: Colombia, el riesgo que te quieras quedar. Nada es como lo pintan.

5) Coda. El listado sabatino de cada ocho días de los libros más vendidos en Colombia del diario El Tiempo no corresponde con la verdad. El listado es amañado, porque no corresponde con las ventas reales, ni con el sentido del título o la frase «Los más vendidos», que corona un cuadro con un escalafón de diez casillas. Podría ser cierto, si dijera «Los libros más vendidos en la cadena de Librería nacional», en letra grande, es decir, en puntaje alto de procesador de palabras. El listado dicho, lleva abajo, en letra diminuta, el crédito de la fuente: la cadena de librerías. Lo peor, o parte del daño del listado, son las réplicas hechas de él en otros medios, en instituciones promotoras de lectura o del negocio de los libros y en agencias de prensa internacionales. En casi todos aparece sin la explicación de la fuente y entonces el listado es tomado como los libros más vendidos en Colombia en vez de los libros más vendidos en la cadena. Refiero esto como una mínima prueba (porque habría otras) de cómo el canon de la literatura colombiana está dictado por las mafias editoriales, revistas, conglomerados y agentes literarios, entre otros, pero a veces aparecen esperanzas como una antología de cuento colombiano editada en España o una editorial independiente ajena a los traficantes de la nada, como Babel Libros, por citar un ejemplo. El corazón habitado incordia y alegra ya a excluidos, escritores y lectores y a la mafia dicha. Con todo, podemos estar seguros de cómo lo mejor está por venir en la literatura colombiana, si no, lean la antología. 

[*] Texto leído en la XXIII Feria Internacional del Libro de Bogotá en la presentación de la antología El corazón habitado. Últimos cuentos de amor en Colombia.

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jueves, 27 de abril de 2017

Sigue disponible Señales de ruta en libro digital (Ebook) en Amazon.





Una de las primeras antologías de cuento colombiano 

del siglo XXI. 



Señales de ruta disponible en Amazon USA


http://www.amazon.com/Señales-ruta-Spanish-Edition-ebook/dp/B008QH7EU8/ref=pd_rhf_ee_p_t_1

Señales de ruta disponible en Amazon España


http://www.amazon.es/Señales-de-ruta-ebook/dp/B008QH7EU8/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1348658710&sr=8-1


Señales de ruta
(Antología de cuento colombiano)
Selección y prólogo de 
Juan Pablo Plata
Arango Editores, 2012.
235 páginas
(17 cuentos)


Señales de ruta reúne a un colectivo y dieciséis narradores colombianos dignos de los primeros años de un siglo y milenio, para que se unan al grupo de exploradores del abismo que se presenta en las letras hispanoamericanas. 
(Enrique Vila-Matas, dixit.)


Resta la lectura morosa para hacer el juicio de los autores incluidos con el favor de la crítica, los lectores y el mejor juez literario: el tiempo. Todos los autores de Señales de ruta tienen un tiquete sin destino.

Carolina Alonso (1972) / Gato traidor.
Liliana Carbone (1972) / Cárcel blanca.
Andrés Burgos (1973) / El cuadro del abuelo.
Ignacio Piedrahíta Arroyave (1973) / Terapia.
Diana Ospina Obando (1974) / Equipaje de mano.
Gabriela Santa (1975) / Human nature.
María Castilla (1975) / Entre las estaciones centrales
Javier Arturo Moreno (1977) / Cricket.
David Roa Castaño (1977) / Yo también.
Juan Álvarez (1978) / 31 de diciembre de 1999.
Juan Sebastián Cárdenas (1978) / Combustión espontánea.
Gerardo Ferro Rojas (1979) / La comunidad del autobús.
Orlando Echeverri Benedetti (1980) / La noche sin balas.
Johann Rodríguez-Bravo (1980-2006) / Teoría de la muerte.
Rubén Varona (1980) / Un vuelo de algo con alas de polvo.
Sebastián Pineda (1982) / La decadencia de lo bacano.
Las filigranas de perder / Siete hierbas y un gatito.



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lunes, 24 de abril de 2017

Repaso a cinco novelas que tratan el clasismo, la estratificación social y la ley es para los de ruana en Colombia.

Por Juan Pablo Plata.

En un listado e infografía sobre sesenta (60) novelas arraigadas en Bogotá hecho en agosto de 2016 por el periodista y escritor Andrés Ospina el hijo de Billy Pontoni, cantante popular por excelencia muy oído en el sur. El mismo sur de la capital colombiana menospreciado de donde salió el novelista Sergio Álvarez autor de La lectorapara el diario El Tiempo se excluyeron novelas como Ciudad Bolívar: la hoguera de la ilusiones de Arturo Álape, El último cartucho de Guillermo Bustamante y El demoledor de Babel de Larry Mejía, entre muchas más obras situadas en el sur de la ciudad como hizo notar en una breve enumeración y queja el escritor Daniel Ferreira. La exclusión señalada por Ferreira puede parecer inofensiva y obrada por la falta de lecturas, investigación y la sencilla escogencia dentro de lo canónico; asentado ya en el mercado literario. Pero puede haber algo más de fondo. ¿Por qué no hubo una novela de Usme, Bosa, Ciudad Bolívar o del escritor Daniel Ángel o Las Filigranas de Perder en un listado tan vasto?

Coprófago paradise
Juan Nicolás Donoso
44. Salón Nacional de Artistas. 
Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Pereira.
Toquica. Caín Press. 2016.

El paraíso de los comemierda se pudo llamar este libro, pero seguro ya eran demasiadas palabras para definir a Bogotá o para ponerlas en un título. Fue la novela editada en 2016 por el Ministerio de Cultura de Colombia y los organizadores del cuadragésimo cuarto Salón Nacional de Artistas celebrado en Pereira, Risaralda. La novela contiene una historiografía de la música electrónica y música en general que mezcla a ratos el ensayo con el curso de la narración donde se describen los sueños perdidos de unos muchachos aculturados que quisieron ser estrellas de la música mientras se hacían adultos y echaban a la borda sus mejores relaciones humanas, en medio del consumo de las más variadas formas de bebidas,  drogas naturales, de diseño y fármacos. El autor revela la vida de un grupo de jóvenes de diversos estratos sociales (Norteños y sureños), pero a pesar de sus diferencias terminan unidos para pasar el ocio y dejar de vivir en el aislamiento impuesto por estos mismos estratos y el clasismo para darse cuenta que no son más que humanos con diferencias mucho más valiosas que las establecidas por la economía y las oportunidades aprovechas o nunca halladas de hacer dinero. Al lector foráneo aprovecho para contarle que en Colombia se crearon los estratos socioeconómicos con la buena intención de cobrar y subsidiar los servicios públicos (Agua, energía, recolección de basura, etc.) de acuerdo a las capacidades de los usuarios y lograr a su vez una universalización de estos servicios en los espacios rurales y urbanos. Pero la estratificación no sólo ha traído resultados convenientes, también ha servido para la segregación social y la creación de estereotipos sobre las personas de los estratos: 1.Bajo bajo. 2.Bajo. 3. Medio bajo. 4. Medio. 5. Medio alto. 6. Alto. Es una tendencia que las clases trabajadoras, las personas con menos dinero vivan al sur y en la periferia en las ciudades colombianas y latinoamericanas.

La casa  de la belleza
Melba Escobar de Nogales
Emecé, 2015.

Tenemos a una escritora sin tapujos o complejos en su prosa y en el trato con sus personajes, pues estos suenan latinoamericanos, esenciales y hermosos, en vez de estandarizados por un lenguaje llano y transversal para que los párrafos suenen más neutros y cómodos para lectores extranjeros, digamos, como ocurre en las novelas televisivas, sin los giros del idioma español propios de las regiones colombianas (Acento y jergas de Cartagena de Indias, Bogotá; el Parlache). Esta decisión por un tipo de registro local en la narración y en los diálogos le sirve a Melba para indicar el clasismo y discriminación en la sociedad colombiana gracias a la grandísima desigualdad económica del país en toda su historia republicana y a una suerte de dejo colonialista en que el color de la piel, la región y el estrato social definen desgraciadamente las oportunidades de movilidad social, el rigor o la laxitud con que se es tratado ante la justicia gubernamental y, lo que es peor, el grado de respeto y subordinación de una persona afrodescendiente, mestiza o india ante las personas que tienen más dinero o un fenotipo o apellido foráneos. 

Caviativá
Mauricio Loza
Arango Editores.

En esta novela merece ya una reedición y su autor la publicación de sus obras inéditas que incluyen una novela, Gas guru, sobre la secta Aum Shinrikyō y una traducción de la Trilogía Illuminati de Robert Shea y Anton Wilson. Si la traigo a colación ahora es porque en esta novela hay un personaje que es el familiar de un senador del Congreso de la República de Colombia quien queda impune después atropellar a unas personas en la Avenida Chile, Calle 72, de Bogotá gracias a sus conexiones con el poder estatal y su capacidad económica. Lo que quiere decir que si estos mismos hechos referidos en la ficción le pasaran a un personaje sin medios económicos o contactos clave con el poder, la condena y castigo por el accidente no se habrían hecho esperar en su peor versión y cumplimiento sin rebajas. 

Juego de niños
Guido Tamayo
Random House Mondadori.

Un niño es adoptado por una familia con mayores capacidades económicas que su madre natural. Los contrastes de clase social y el apaciguado surgimiento de la conciencia de adultos entre los niños hace de esta novela un raro y suntuoso atisbo a los primeros años de la vida de los humanos.

Upejota y macana
Juan Andrés Leguízamo Manzanares.
Psique.


Libro de cuentos a la vez que novela en que personajes bogotanos del norte y del sur se encuentran en los calabozos de las denominadas UPJ (Unidad Permanente de Justicia) y en las calles a desvariar, pasar las horas y reconocer en la prohibición la trampa hecha y en el castigo la ley. Se percibe en este y en los anteriores cuatros libros como si la ley en Colombia estuviera hecha para que fuera cumplida en los estratos socioeconómicos inferiores, por allá en el sur de las ciudades y los departamentos del sur y en la periferia del país donde oyen con impudicia a Billy Pontoni, la nueva ola, el Charrito Negro y Uriel Henao, entre otros, mientras otros listan la realidad sin mucho tino e inclusión sobre las novelas clave de la capital de un país andino.

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miércoles, 1 de febrero de 2017

QUIERO BATIR LAS MARCAS DE MIS ANTEPASADOS

Por Juan Pablo Plata.


Decir mentiras sin que se note: porque da para mucho.

Respirar 550 millones de veces, es decir, llegar a los 70 años, al menos.

Inyectarme un millón de inyecciones esmeriladas de Tramal 100 milímetros y gozármelas oyendo boleros, tangos y operas de todos los tiempos.

Ganar tres veces la lotería, una más que mi abuelo Pablo Emilio Figueroa y derrochar la plata otra vez en pésimos negocios, apostando a otras cosas y para reabrir también un café llamado Alférez o el otro llamado Minino con mesas lustrosas de billar, gallera y juegos de azar donde pueda ganar con mucha y cuidadosa trampa las almas de los demás, como si fuera el demonio.

Quiero sacar un pez Marlín en Salinas, Ecuador, de 400 kilos como el que sacó Fernando Plata, mi papá, con quien no hablo hace más de diez años.

Quiero ser mejor persona que mi padre y el padre de mi madre. Porque la cagaron mucho y me va quedar fácil.

Esto, para comenzar, es lo que quiero hacer para superarlos y no conformarme con contárselo ustedes.

Hay que hacer mejor o peor las cosas que los antepasados. La gracia está en superarlos.

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miércoles, 13 de julio de 2016

¿Gaga? ¡Dadá! (1916 - 2016)

En revista CORONICA
¿Gaga? ¡Dadá! (1916 - 2016)
POR GRETTA BOTT
(Traducción. Por Juan Pablo Plata)
Traducido para revista CORONICA con permiso exclusivo de Zurich Tourism y el autor. Todos los derechos están reservados para el texto y las fotos.©

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lunes, 23 de mayo de 2016

Parece que los haitianos manejan todos los taxis del mundo.


Por Juan Pablo Plata.
Parece que los haitianos manejan todos los taxis de todas las dimensiones espacio temporales conocidas y por conocer.
Van por ahí echando de menos esa mitad de isla donde sí pegan los huracanes.
Van por ahí echando de menos esa mitad de isla donde sí pegan los terremotos.
Parece que los haitianos manejan todos los taxis del mundo.
Van por ahí con sus vistosos y ruidosos vestidos alumbrando la vida.
Van por ahí alegres oyendo canciones en patua y francés.
Parece que los haitianos manejan todos los taxis del mundo.
La poesía no está o no sólo está consignada en libros.
Está en todo, así no la veamos siempre.
Está dentro de un taxi que ves pasar al lado de tu auto
donde tienes pensamientos racistas,
pero te pones a pensar en la belleza
que compone un hombre haitiano manejando un carro a toda mierda escuchando música, sin un pasajero en las sillas de atrás, mientras los textiles que cubren su vida, que es su cuerpo, no pueden ser ya más iridiscentes y coloridos: porque no volvería a haber arcoiris ni vudú macumba efectivo.
Parece que los haitianos manejan todas las naves del mundo.

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lunes, 2 de mayo de 2016

Los breviarios.

Breviario fatalista. En Tras la Cola de la Rata.

Por Juan Pablo Plata.

Breviario de la Feria del Libro de Bogotá 2016. En Revista CORONICA.

Por Juan Pablo Plata.



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domingo, 6 de diciembre de 2015

Un juego infinito de frases inconcluso. Meditaciones sobre Enrique Vila-Matas, ganador del premio FIL de Literatura y Lenguas Romances en México. 2015.

Un juego infinito de frases inconcluso

(Texto aparecido en www.revistacoronica.com)

Por Juan Pablo Plata

Una vez vi a un escritor vampiro caminando por Cartagena de Indias. El espectro llevaba un real e invisible blazer rojo y era de día y de noche al mismo tiempo. Pero en realidad solo era de noche en el espacio de su deambular. No era de noche, pero la noche era proyectada sobre él como cuando un foco de luz ilumina a un actor o un cantante en una tarima.
Thomas Pynchon ha puesto como epígrafe de su novela Contraluz -Against the day- la siguiente frase de Thelonious Sphere Monk: “Siempre es de noche o no necesitaríamos la luz. ”

Dice Dorothy Parker que fue expulsada de una escuela religiosa por decir: “La inmaculada concepción fue una espontánea combustión.”

Pero volvamos al escritor en el caribe, a quien lo alumbraba la oscuridad en la ancha tarima extendida de las calles y andenes por donde iba avistando palmeras y  mansiones de muchos siglos atrás, rejuvenecidas por sus millonarios propietarios actuales. Recuerdo que logré verlo porque lo perseguía para sacar de su mente y experiencia, a través de su boca, los secretos sobre la vida, la literatura y, sobre todo, de las mujeres.  Sobre todo, esto último.  Desde el taxi grité su apellido (¡Vila-Matas!) para ver si frenaba su recorrido y podía hablarle. No hubo oportunidad de hablarle porque enseguida entró por una puerta blanca de madera a un centro cultural por donde la noche lo siguió iluminando.
Al día siguiente lo pude ver de nuevo dando una charla en un festival literario donde leyó el poema Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra  de Fernando Pessoa frente a Oscar Collazos, su interlocutor, y ya por ello, me pareció, que no tenía nada que preguntarle sobre la vida. Quedaba faltando la literatura y las mujeres.

Han pasado los años y todavía leo sus columnas, libros y declaraciones. En ese mismo festival lo entrevisté, en otro año, junto al escritor cartagenero Orlando Echeverri Benedetti, quien sacó la entrevista en el diario El Universal sin darme el crédito. No me molestó la avionada,  antes me hizo reír y yo hice lo mismo -no darle el crédito- sacando la entrevista en un blog en el diario El Tiempo. Pero lo que interesa es haberle hecho esta y otras preguntas: El escritor colombiano Gonzalo Arango dijo alguna vez: “Pertenezco más a la vida que a la literatura. A la hora del juicio final me gustaría más encontrarme con las mujeres que amé que con los libros. ¿Qué le dice la frase, señor Vila-Matas?

Vila-Matas es reconocido por inventar citas literarias, de poner también frases suyas como si fueran de otros autores y viceversa. Pero sobresale no solo por esto, sino también por su constante juego literario y su actitud vanguardista y paradójica que mira siempre a lo mejor del pasado en las letras y el arte en general.

Ya no presiento las apócrifas citas de otros autores y vampiros con las que Vila-Matas resuelve a veces las más variadas cuestiones  y párrafos de sus excelsas creaciones,  pues sé también que algunas de las frases son suyas y otras oraciones son de todos.

El semestre pasado cruzamos unos mensajes por correo electrónico porque Marla Molina leyó Aire de Dylan de Vila-Matas. Yo no había leído ese libro completo pero al hacerlo encontré la solución al asunto de las mujeres y la vida en dos páginas consecutivas.

Le escribí al escritor y vampiro enamorado: la razón de este mensaje es la variación o mezcla que hizo mi amiga Marla Molina con dos frases que aparecen en su libro Aire de Dylan casi una al lado de la otra:

1. “Cuando oscure, siempre necesitamos a alguien.

(Expresión atribuida a Francis Scott Fitzgerald e investigada por los personajes de Aire de Dylan)


2. “Las mujeres son como la ayahusca.

Las propuestas de ella eran:

“Cuando oscurece, siempre necesitamos ayahuasca.”

 “Cuando oscurece también podríamos necesitar ayahuasca.


En el cruce de mensajes Vila-Matas respondió:

No oscurece si las mujeres llegan con la ayahuasca.

Y cerró el correo electrónico diciendo:

(Estimado Juan Pablo: por lo que observo, se trata de un juego infinito. Una gran broma, que diría David Ayahusco Wallace)

En realidad hablar y escribir es una broma infinita -Infinite Jest- como el título de la novela de David Foster Wallace y este texto que ya termina. Conversar, borronear,  citar o no citar y publicar a otros sin mencionarlos o sí, pero modificando sus frases, no es otra cosa que lo que los hombres llevan haciendo a otros desde siempre, desde la primera palabra y línea escrita: burlarse de otros en serio sin que lo noten y sin parar nunca.

Si siempre hay noche, siempre necesitamos a alguien y ayahuasca porque siempre está oscuro. Sobreviene para acabar, presentar la duda de si todo en esta vida no es más que una juiciosa tergiversación y un enredo de frases para ser felices y lograr nuestros propósitos, como hacer del día noche, así no lo sea. Como se ve, el juego no fue infinito, porque Vila-Matas paró en seco, pero seguro en este momento prueba otra combinación de esa frase de la ayahuasca u otra sin contárnoslo.

Pura concepción de combustión espontánea verbal.

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