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Caviativá/Realidad jajaja

Vean primero los fragmentos del capítulo 18 de la novela Caviativá (o cómo desaparecer completamente) de Mauricio Loza (Páginas 143-144. Arango Editores) y después el artículo del diario El Espectador, más abajo.

Una vez más Caviativá y la espantosa realidad.

“Son las ocho y media de la noche. En la mitad del Centro de Diseño, en el piso, hay un cerro de chitos cuidadosamente descuidados que emulan toscamente la forma de un carro y que responden al nombre de Analogías a la pirámide social: vehículo yuppie.

Seguramente algún artista contemporáneo lo dejo ahí y luego se olvido de recogerlo. Para nuestra fortuna cualquier aseadora incauta podría barrerlo sin ningún tipo de remordimiento y duda

(…)

Al lado de la estructura de chitos está el orgulloso artista contemporáneo exhortando amablemente a una pareja de modelos a degustar su obra mientras hace énfasis en explicarles que es de carácter efímero, y a hablar basura sobre teorías de consumo de arte.

Este es el típico lanzamiento del nuevo modelo del automóvil bla bla bla en el que convocan a una docena de jóvenes artistas nacionales con estudios en el exterior, un par de salones nacionales y tal vez una afortunada crítica en la Documenta de Kassel, para que nos comamos el cuento de que personifican el nuevo estilo de vida, esa personalidad atractiva, moderna, dinámica de una marca de carros desesperada por modernizarse e invadir los mercados del tercer mundo; antes que la competencia se los coma vivos.

(…)

Estos preformistas e instaladores. Siempre tan astutos, con sus mentes tan increíblemente despiertas, receptivas e hipersensibles. Prestos a enseñarnos un montón de basura imposible de entender o que ya hemos pensado y no diríamos por física pena.

(…)

Así está la cosa: todos esos tag-lines de empresas de telecomunicaciones como: uniendo al mundo, a donde quiera ir hoy, soluciones para un mundo pequeño, etc… son un soberano cerro de mierda. Digan lo que digan, cada vez estamos más aislados y poseídos de nuestros papeles corporativos, y cada vez es menos lo que vamos a poder decir seriamente. Es por esto que el arte o cualquier cosa con peso o contenido ya no tiene el más mínimo chance de entrar en las galerías.

(…)

Desafortunadamente ahora todo se trata de la movida, aunque realmente no se mueva nada por dentro. Cualquier exposición / salón / galería se ha convertido en una excusa para ver gente, hacer contactos y robarse ideas. El arte se convirtió en un simple mediador de prestigio, pretexto para cogerse la barbilla y dárselas de interesante mientras le damos a la válvula del ego.”



El arte sobre ruedas llegó a Colombia

Tomado de http://www.elespectador.com/entretenimiento/arteygente/articulo167884-el-arte-sobre-ruedas-llego-colombia

Por: EFE Arte y gente |21 Oct 2009 - 11:36 am

El artista plástico colombiano Helbert Ortiz fue el encargado de intervenir el BMW modelo 2010.

El artista plástico colombiano Helbert Ortiz fue el encargado de transformar un BMW en una auténtica obra de arte que se presentó el pasado martes en Bogotá, en la primera ocasión que el Art Car llega a Latinoamérica.

"Este performance se ha realizado en Europa y Estados Unidos y por primera vez viene a Colombia de la mano de Helbert Ortiz, quien ha intervenido un BMW Serie 3 modelo 2010", explicó el galerista encargado de la obra, Santiago Perea Mejía.

El Art Car es un concepto artístico que lleva desarrollándose 35 años y que consiste en intervenir un vehículo artísticamente hasta hacer de él una pieza única deseada por los más reconocidos coleccionistas de arte.

El vehículo será subastado el 2 de diciembre en la sede del edificio Bancolombia "en un evento que tiene un fin social para las víctimas del conflicto armado en Colombia", señaló Perea.

Helbert Ortiz, reconocido artista plástico colombiano que ha participado en la Bienal de Florencia y en Art Miami, creó sobre este automóvil alemán una obra titulada Los cuatro elementos de la que destaca su gran colorido y que su galerista describe como "explosivo, vital y emocional".

"Lo puedo definir como particularmente espectacular, demasiado explosivo, muy vital y muy interesante", aseguró Perea.

Los inicios del Art Car se encuentran en Estados Unidos, en la Philadelphia de 1975, cuando el piloto Hervé Poulain encargó al artista Alexander Calder que decorara su BMW 3.0 CLS con el que iba a correr las 24 horas de Le Mans.

Desde entonces en este concepto artístico han participado destacados personajes como Andy Warhol, Frank Stella y Roy Lichtenstein y se han exhibido en famosos escenarios como el Louvre de París, la Royal Academy de Londres y los Guggenheim de Nueva York y Bilbao.

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