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Reseña: Ximénez (Novela) de Andrés Ospina


Ximénez
Andrés Ospina. (Alias El Criminal)
Laguna Libros (2013)
Por Juan Pablo Plata
Andrés Ospina es un enfermo del pasado. Ama lo antiguo. Es un escritor que preferiría haber vivido en otra época. Por ejemplo, entre las décadas de 1930 y 1940 entre las que acontece su impecable primera novela.
En Ximénez algunos fragmentos cumplen el doble fin de detallar al protagonista, José Joaquín Jiménez García, periodista y poeta colombiano estrafalario-quien literalmente dio su vida por el oficio de reportero-, y de servir de declaración de principios o autoficción por parte de Ospina: aunado con Ximénez en sus pesares sobre el patrimonio cultural colombiano, además del gusto arrollador por lo viejo y por Bogotá:
“A José Joaquín le dolía ver la vetustez de su tierra, derrotada de a pocos por la maceta y el cincel, herramientas predilectas de una modernidad a medias, ejerciendo su acción maligna por sobre toda Bogotá.”
“Les reiteró, con calculada ingenuidad, su deseo de convertirse en escritor. Añadió que, por alguna razón que él mismo no había alcanzado aún a determinar, Bogotá era una de sus obsesiones.”
Ospina creó el Museo Vintage, recopiló el Bogotálogo, diccionario con términos propios del habla local capitalina y ha escrito y todavía escribe como lo hizo Ximénez acerca del presente, futuro y pasado colombiano y bogotano cada vez que puede. Entre sus publicaciones previas está Bogotá Retroactiva y una versión bellísima sobre la leyenda llanera El Silbón ilustrada por Typozon.
De regreso a la novela, tenemos que la recreación de la atmósfera de las primeras décadas del siglo pasado en que vivió Ximénez se da por medio de los nombres de productos y objetos de consumo, palabras hoy en desuso, lugares y personajes del periodismo y la literatura colombiana como Enrique Santos Montejo, alias Calibán; un anacrónico Marco Fidel Suárez, Germán Arciniegas, Felipe González Toledo y Miguel Ángel Osorio Benítez, alias Maín Ximénez o Porfirio Barba Jacob. La coincidencia entre los seudónimos del protagonista de la novela y Miguel no sé queda ahí. Pues tanto Ximénez como Porfirio cometieron poesías- con más suerte el segundo- y dieron rienda suelta a la invención de noticias falsas o híbridas entre la realidad y la ficción con las que aumentaron las ventas de los diarios para los cuales escribían.
Detrás de la que definí como la mejor novela publicada en Colombia en 2013 en revista Corónica hay una vasta investigación, pero sobre todo una imaginación portentosa que abarrota el pasado con los agios no disponibles en bibliotecas, archivos de familia y testimonios recopilados de los descendientes de las personas que trataron a Ximénez al menos por un instante y son personajes de la novela. Andrés Ospina hace lo que Ximénez y Porfirio hicieron en su tiempo cuando lo factual no rendía más y el viaje de la ficción ensanchaba el relato.
Más allá de la historia de un hombre, la novela nos trae del pasado el germen del mejor periodismo actual colombiano, las vivencias de los amores restringidos por la pacatería de hace décadas y el nefasto clasismo del que aún no nos deshacemos.



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