martes, 4 de agosto de 2020

Literatura electrónica. Mortara. Por Juan Pablo Plata. Hay un niño.





Hay un niño disfrazado de diablo. Por Juan Pablo Plata. By Hay un niño disfrazado de diablo gritando al otro lado de la tapia. Es hijo único. Se viste así cualquier día sin que sea 31 de octubre.
Es su uniforme para quemar animalitos con fósforos, en el patio, mientras los suyos desatienden sus acciones. Hay un niño disfrazado de diablo gritando al otro lado de la tapia.










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sábado, 28 de diciembre de 2019

Arqueo de los días




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Arqueo de los días. Antología personal de periodismo. Por Juan Pablo Plata
(Perfil de Christopher Hitchens. Crónicas de viaje. Una guía literaria de Miami. Entrevistas a David Manzur, Juan Villoro, Enrique Vila-Matas, Fernando Báez, Tryno Maldonado. Carreras de caballos. El Estado Islámico y su destrucción cultural develada. Los años del ruido. Francis Alÿs. El movimiento Dadá.)
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Prólogo de Juan David Ochoa. Diario El Espectador.


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lunes, 7 de octubre de 2019

Coloquio de Literatura. Universidad Javeriana de Bogotá. 2019. Octubre 22 al 25. Programación. Entrada Libre.

lunes, 4 de junio de 2018

El último trabajo malo (Fragmento) — The Last Bad Job, por Colin Dodds. Traducción - Juan Pablo Plata.




Traducido por Juan Pablo Plata

«En el fondo, sabemos que tratamos de alcanzar y mantener altas metas espirituales en un lugar extremadamente violento y perverso. Sabemos que el Mundo no es indiferente para nosotros. Es fuertemente hostil hacia los logros espirituales que están al centro de nuestras vidas. Siendo ese el caso, no estamos del todo en contra de las “partidas voluntarias”, si la otra opción es ser tragado, otra vez, por el Mundo. Pero estos no son suicidios como los conoces. Son una forma de defensa spiritual».
«Entonces, ¿cómo es que estas “partidas voluntarias” encajan con tus planes?»pregunté.
«El Redentor ama a los suyos como un padre. Él no nos quiere confundidos o que seamos engullidos por el Mundo o por las maquinaciones de su ira. “Aquello que está corrupto no tolerará el paso”. Lo he oído directamente. Quiere él que permanezcamos íntegros. De lo contrario no podremos reunirnos con los sobrevivientes, los evolucionistas».
«Entonces, ¿cuándo va a comenzar?»
«¿Cuándo comenzara qué?»
«El final».
«Más pronto de lo que piensas. El mundo está empeorando cada día. Hubo un tiempo, no hace mucho, cuando los médicos, abogados, banqueros, entretenedores e inventores hicieron del mundo algo mejor con cuanto hacían. Ayudaron a la humanidad a progresar. Y no sé exactamente cuándo cambió todo, pero ocurrió. Se reversó. Ahora cada desarrollo en la ciencia, las artes y la ley solo hace a la humanidad un poco peor. Es demasiado tarde. Las cosas ya no se pueden mejorar».
Cosmología aparte, él sonaba como un hombre careverga seguro de sí mismo que ha pasado la edad media y ha decidido que el mundo se va a la olla. Pero me guardé esto para mí.
«¿En serio?»
«Incluso acá, estamos empeorando, lentamente, pero estamos empeorando. Entonces para responder a tu pregunta: no me preocuparía mucho por pagar mis tarjetas crédito si fuera tú».
«Gracias por el consejo».
No se me había ocurrido que la audiencia fuera un subterfugio. Pero lo era y funcionaba. De pronto, no he obtenido mucha ayuda con mis sueños, pero conseguí más respuestas cándidas esa tarde que en todos los meses que había estado ahí.
Luego fue hora para que Dizzy hiciera preguntas.
«Por otra parte, mira. Estoy curioso sobre cómo va saliéndote la historia. ¿Qué escribirás sobre mí, este lugar y lo que estamos tratando de hacer?»
«No lo sé, creo que me quedaré un rato más para ahondar un poco más en las cosas y sumergirme».
«Hasta que toquemos la campana del Armagedón y bebamos Kool-Aid?»
«No exactamente, uum, estuve pesando en quedarme un mes o dos, si está bien, y volver y sopesarlo y entonces escribir. Todavía no tengo un ángulo».
«Te ves incómodo. No puede ser fácil ser el primer carroñero aquí en la fiesta»dijo Dizzy, mirándome con fijeza con su ojo bueno. El ojo perezoso miraba hacia la venta abierta detrás de mí sin disturbarse.
«No va a ser una historia sangrienta en absoluto. Por lo que he visto, puede ser suficientemente inocuo como para que me despidan. “Celebridad lleva nueva vida en el desierto”, algo así. En realidad, no sé hacia dónde va esa historia. ¿Tú?»
Él no subió la voz, pero de pronto Dizzy se molestó.
«Te diré lo que pienso. Pienso que tu vista de este lugar ha sido excesivamente coloreada por lo que pasó a Mary Beth… por lo que ella se hizo a sí misma. Me temo que no le dirás a la gente qué estamos tratando de hacer aquí. Creo que tienes un poco de carne y estás listo para acabar con tus fallas. Te gustaba Mary Beth, tal vez de verdad te gustaba. Con todo, ella solo es material para tu molienda: un suicidio para anclar tu historia. Esta debe estar llena de sangre y ser lo suficientemente desagradable para hacer felices a los editores y reforzar la noción de cerebro de vaca de que somos un culto peligroso de sexo y muerte. Quieres un acceso completo a la crucifixión y no te importa quién martilla las uñas. Eso es lo que pienso».
Hubo una pausa larga mientras pensaba sobre la situación desde su punto de vista, en la que yo era un agente que el Mundo ha enviado para recoger la evidencia necesaria para desacreditarlo y burlarse de él. Ya había comenzado a ensañar mis sobrias, cortas y cultivadas frases y referencias a la cultura popular que usaría para expresar mi falsa angustia y precisa indignación sobre el Depravado Culto a la Muerte de Dizzy.
Supongo que Dizzy era mejor en mi trabajo que yo. Él estaba en lo cierto: la historia ya tenía las patas que necesitaba. Gracias, Mary Beth.
Pensé en publicarla así.
En una semana lenta, incluso sin un suicidio masivo, la historia podría llegar a primera página. Habrá el obvio tumulto. La policía comenzará a hacer preguntas sobre los suicidios. Los servicios sociales comenzarán a quejarse sobre los infantes. La Asociación Nacional de Rifles querrá verificar el alcance de los rifles. De la Oficina de Impuestos querrán encontrar fallas en su devolución de impuestos. ¿Suena a algo familiar? Así le sonaba a Dizzy.
Como reportero, puedes hacer la diferencia, pero no siempre una buena diferencia. Pensando en mi rol en todo el proceso me hizo imaginar qué me gusta menos: Dizzy o el Mundo.
«Es como te dije. Tengo que juntar mis apuntes, entrevistas, con tus libros, panfletos, impresos y todos los otros materiales que me diste. No sabré cómo será la historia hasta entonces».
Era una mentira. Quería sangre. Una atrocidad masiva de nuestra gran nación cabeza de vaca. Solo mátate de una jodida vez. Solo hazlo, bobalicón megalómano, pensaba para mí, centrándome con fuerza en el puente de su nariz para evitar que mi mirada saltara con incomodidad desde su ojo perezoso hacia su ojo bueno.
«Sabía en lo que me estaba metiendo al dejar entrar a un periodista aquí. Pero ahora que me he dado cuenta de que no ha estado bien», dijo Dizzy, rompiendo con un tono delicioso. «Para evitar interrumpir las rutinas de mis discípulos, he estado reteniendo muchas cosas para ti. Quiero que comiences a ver los verdaderos trabajos de este lugar. Qué es lo qué pasa. De ahora en adelante, nada estará limitado para ti. Estarás bienvenido a todas las audiencias, las enseñanzas y meditaciones. Incluso estás invitado a trabajar en las televentas con lo demás si te parece».
«Tal vez sea algo bueno. Me gusta».
«Grandioso. Mañana inicias. Me he dado cuenta de que no te he dado ninguna instrucción, perspectiva real de lo bello e importante que hay en todo lo que estamos hacienda aquí. Sé que estas pocas semanas han sido una prueba para ti. Y puedo ver que estás insatisfecho. Has estado triste por mucho tiempo, incluso antes de que nacieras».
Esta era la difícil venta de lo sagrado de Dizzy, podía verlo. Asentí con la cabeza para alejarlo un poco más.
«Quiero que confíes en mí un poco más en las próximas semanas. Sé que no dejarás el escepticismo que es tan clave para tu trabajo. Pero quiero que me demuestre el porqué estás aquí en realidad. Quiero que te des la oportunidad de entender y razonar el porqué estamos aquí, viviendo así. Nosotros no somos una monstruosidad de enfermedad mental a las afuera de la Interestatal 10. Quiero que trates de aprender nuestras razones por tu propia cuenta. Como mínimo, añadirá un contrapunto a lo que sea que ya has escrito. ¿Te parece bien?»
«Está bien. Suena bien» —exclamé.
Dizzy me ofrecía más acceso y más de Dizzy para mi historia. Debí haber estado excitado. Pero esto solo me hizo querer saltar más la cerca con alcance de rifle.
Cuando no te puedes calmar es usualmente cuando más lo necesitas. Y no fue fácil. Pero lo logré con mi mejor apersonamiento de una reflexión sombría mientras caminaba detrás de la cabaña Dizzy.
En el compartimiento, puse la silla plegable contra la puerta. No se sostendría mucho, pero calmaría a cualquiera. Me curvé sobre el escritorio y escribí todo lo que podía recordar de mi conversación con Dizzy. No podía esperar a que mi portátil iniciara. Necesitaba redactar tanto como pudiera antes de que olvidara. Traté de centrarme en el asunto de la partida voluntaria. La muerte era mi dólar, todo bien, y yo estaba acumulando tanto de ella como podía. Antes de parar a respirar o rascarme la cabeza, alguien golpeó a mi puerta. Tres golpes rápidos e impacientes. Doblé mi libreta legal de apuntes y abrí la puerta. Era Jack, quien nunca antes me había visitado.
«Hola, Jack, ¿cómo estás?»
«¿Qué haces acá?»
«Solo organizo las notas de lo que he escrito. Trabajo».
«Oh. ¿Estás trabajando?», dijo Jack ampliando sus fosas nasales.
«Sí. Siempre estoy trabajando».
«¿Cómo te fue con la pequeña charla con Dizzy?»
«Me fue bien», dije tan simple como puedo hacerlo.
«¿De qué hablaron?»
Jack estaba parado a un pie dentro de la puerta, estático, flexionando sus músculos de la espalda para hacerse ver más grande y parándose muy cerca.
«Fue una conversación privada».
«¿Has conseguido algo bueno para usar en tu historia? ¿Algunas frases?»
«No conseguí nada. Todo fue fuera de registro»
«Entonces, ¿cuándo saldrá publicado?»
«No estoy seguro. Debo hablar con mi jefe, mi editor sobre eso».
«¿Sí? ¿Qué vas a escribir sobre Dizzy y nosotros en tu historia?»
«No lo sé. Todavía tengo que revisar mis notas, hablar con más personas como tú y hacer más cosas como esta.»
«¿Es en realidad tan demorado contar a la gente que hay un montón de locos religiosos en el desierto?»
«¿Perdón?»
«Porque eso es lo que vas a escribir».
«No. De hecho eso es lo que estoy tratando de evitar…»
«No me vengas con cuentos. Conocí gente como tú en la universidad, como pequeñas maravillas sin pipí. No podían acostarse con nadie. Entonces caminaban actuando como gente más inteligente que el resto. Van por ahí comentando lo que todos hacen, tratando de hacerles sus vidas tan mierdosas como la tuya. Siempre me pregunto: ¿cómo es que eres más inteligente que nosotros y eres un miserable y chico hueco del culo? ¿Por qué desperdicias tu tiempo caminando, juzgando a la única gente que volverá a ser feliz de nuevo? Pensaba que personas como ustedes eran solo perdedores. Pero en realidad son unos estúpidos. Los más estúpidos».
«Siento que te sientas así... ¿Has acabado?»
«A lo mejor solo he comenzado».
Se paró más cerca. Podía oler la menta en su olfato. ¿De dónde había sacado la goma de mascar? Nadie tenía goma en el rancho. El pensamiento me distrajo de la súplica que le debía al intimidador.
«Jack. Vamos. No quiero ningún problema».
«Estás en lo cierto. No quieres. Pero recuerda esto».
Jack expectoró en una porción del piso de mi compartimento, sonrío y se fue, golpeando la puerta cerca de mí con fuerza.
Entonces este era el plan: Dizzy el policía bueno y Jack el malo. Si yo era el próximo suicida no debería sorprender a nadie, supongo. El acceso completo no vendría fácil después de todo. Una cosa válida de saber era que Dizzy hizo a su esposa e hijos firmar un contrato de confidencialidad antes de dejarlos para ir al desierto. Supe esto por su abogado después de repetidas llamas fallidas a las casas de sus familiares donde solo conseguía un «sin comentarios».
Escarbando en mi maleta, saqué la historia que había escrito antes de venir aquí. Solo 650 palabras rápidas. Concebidas para usarse como un copiar y pegar de fondo para un texto, un obituario o una historia de masacre.

Necesitaba recordarme que Dizzy no era el Mundo entero y del Mundo grande al que yo pertenecía. 

***
Colin Dodds, autor norteamericano, inédito en español. Novelista y poeta, publicado en múltiples medios. Nominado al Pushcart Prize. Vive en Brooklyn, Nueva York, con su esposa e hija.

Juan Pablo Plata.. Autor de la antología periodística Arqueo de los días (Ibañez Editores. 2018).

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miércoles, 20 de septiembre de 2017

2o. Foro: Ciencia, arte y literatura



2o. Foro: Ciencia, arte y literatura


La Ciencia y la Literatura frecuentemente han sido áreas divididas a lo largo de la historia de la educación. Los ejes transversales nos permiten no solo trabajar articuladamente esta y otras áreas sino ver su dimensión productiva en un marco profesional en una era donde tanto la una como la otra se encuentran en constante evolución y desde hace décadas coinciden en varios puntos. 
El 2o Foro: Ciencia, arte y literatura parte de una iniciativa de la Corporación Cultural Babilonia que pretende repensar las áreas como la literatura, las artes, las humanidades y los conocimientos científicos en torno al aprendizaje, la inquietud por el saber y la mirada literaria más allá de la literatura misma. Este evento quiere rescatar la ciencia como un componente cultural de formación, que puede ser un detonante pragmático en procesos de transformación social a través de las artes, la literatura y el conocimiento general. Este Foro pretende incentivar a los participantes (literatos, estudiosos de diversas áreas, docentes y lectores en general) para acercarse y celebrar las formas de pensamiento sin barreras entre la ciencia, la tecnología, las humanidades y las artes. 
La entrada es libre y la inscripción se realizará enviando un correo a: corporacionbabilonia2007@gmail.com con el nombre completo, número de documento, dirección física y teléfonos de contacto.
La programación general se desarrollará en el Auditorio Germán Arciniegas de la Biblioteca Nacional de Colombia. Cl. 24 #5-60, Bogotá, Colombia.

Programación general
Primera sesión.
10:00 a.m. – 12:00 m
El uso de las ciencias sociales en la Ciencia ficción
Rodrigo Bastidas (Profesional en estudios literarios, Candidato a doctor de Literatura de la Universidad de los Andes, investigador en literatura de ciencia ficción)
Bachelard y la enseñanza de la creación poética
Mónica Lucía Suárez Beltrán (Poeta, bailarina, docente universitaria y asesora del Ministerio de Educación Nacional)

Segunda sesión.
2:00 p.m. – 4:00 p.m.
La ciencia y la literatura
Jaime Alejandro Rodríguez (Ingeniero químico, escritor y profesor universitario P.U. Javeriana) 
La literatura y las artes en la era digital
Juan Pablo Plata (Editor y curador de plataformas digitales, escritor, periodista y conferencista sobre procesos digitales)

Tercera sesión.
4:00 p.m. – 6:00 p.m.
Cuando la literatura explica la ciencia.
Raúl Meléndez (Doctor en Filosofía de la Universidad Nacional y magister en Filosofía de la Ciencia y la matemática. Matemático de la Universidad de los Andes)
La genética de la creación artística
Guillermo linero Montes (Pintor, escultor, conferencista, crítico literario, narrador y abogado)

Inscripciones:
La inscripción se realizará enviando un correo a: corporacionbabilonia2007@gmail.com con el nombre completo, número de documento, dirección física y teléfonos de contacto.
La programación general se desarrollará en el Auditorio Germán Arciniegas de la Biblioteca Nacional de Colombia. Cl. 24 #5-60, Bogotá, Colombia.

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miércoles, 12 de julio de 2017

Breve panorama de la literatura Colombiana reciente. (Corte de 2017)

(Texto aparecido en revista Antares. Letras e Humanidades de Brasil)


Por Juan Pablo Plata @jppescribe


Antes de comenzar el panorama actual, quiero referir cinco novelas clave de la literatura Colombiana del siglo XX.

La vorágine (Caucho) de José Eustasio Rivera (De los tres, el único que todavía no sale en un billete en Colombia), María (Azúcar) de Jorge Isaacs y Cien años de soledad (Banano) de Gabriel García Márquez. Tres novelas que como dice Erna von der Walde (En ensayo Cien años de soledad, historia en fábula) citando a Fernando Coronil dan cuenta del monocultivo, la extracción industrial de materias primas y la historia de Colombia más allá de las aparentes tramas o interpretaciones más llanas de las tres novelas canónicas. Cito a Erna: 

``Quiero comenzar esta breve reflexión sobre Cien años de soledad (1967), la obra cumbre de Gabriel García Márquez, haciendo referencia a una observación de Fernando Coronil acerca de “la representación cultural de las identidades colectivas” en los países que conforman la “periferia del sistema capitalista, las así llamadas repúblicas bananeras, naciones petroleras, islas azucareras”: “La historia de estas antiguas colonias suele ser narrada como la historia de sus principales productos de exportación. [...] Este tipo de identificación entre nación y mercancía parece obvio, pues la producción para los mercados externos ha afectado profundamente la organización de estas sociedades desde los tiempos de la Colonia” (61).´´

La tejedora de coronas (Oro y plata) de Germán Espinosa. Una ficción que pasados sus treinta y cinco años de salir a la luz, sigue hablando con solvencia y pertinencia de la Ilustración, la masonería y la importancia del Caribe y el continente americano en la historia mundial. Además de un sinnúmero de asuntos políticos, científicos, esotéricos, entre otros, con basto y especial tratamiento.

35 muertos (Marihuana, coca y amapola) de Sergio Álvarez. Novela para entender el conflicto armado y la idiosincrasia de Colombia de los siglos XX y XXI.

Anticipo exclusión; ninguneos en un ejercicio de tomar una fotografía panorámica de la literatura colombiana en pleno 2017. Casi todos los trabajos y las ambiciones humanas fracasan ante la imposibilidad de la totalidad y este texto no es la excepción.

La literatura electrónica, mortara o digital ha tenido un destacado desarrollo en Colombia desde el siglo XX y en las casi dos décadas que van del XXI con El Capitán butron, cuentos para niños con barba de David Ríos. Una obra de literatura expandida apta para grandes y chicos, con versión textual, disco musical, video e hipermedia.

Retratos vivos de mamá de Carolina López Jiménez y Mandala de Alejandra Jaramillo Morales son dos trabajos hipertextuales de mujeres muy bien logrados. Retratos vivos de mamá (www.retratosvivosdemama.co) es según palabras de su propia creadora: ´´Es un proyecto de literatura web inspirado en el duelo: un duelo ocasionado por la muerte de la madre, así como la posibilidad de superarlo a partir de la creación. El proyecto ha ido creciendo desde su publicación online en 2015 y espera continuar haciéndolo. Se trata de un proyecto con potencial transmedia que, desde su gestación, se propuso explorar el entrecruce entre géneros literarios a partir de la inclusión de diversos lenguajes (escritura, dibujo, video, audio, fotografía). La versión hoy disponible es apenas un piloto, pero un piloto que ofrece una experiencia de lectura completa desde ya. ´´

Enrique Rodríguez Araujo hizo con su trabajo de maestría de literatura la creación de una obra de mortara y un personaje que recuerdan en parte las transgresiones sobre la autoría y lo establecido en el mundillo de arte hechas por los que estuvieron detrás del apócrifo Pedro Juan Figueroa. Sin embargo, su proyecto Lucrecia Daphne Ruhz Anarkista Visual es autónomo y ya cuenta con presencia virtual en Google maps, una ciudad animada, perfiles en redes sociales, blogs, etc. (www.facebook.com/daphne.front.7 www.daphneruhz.blogspot.com.co www.rodriguezadp.wordpress.com www.instagram.com/daph_ne_r/  www.thepress.daphnecity.com/ http://www.daphnecity.com

Otras obras de literatura electrónica recientes son Angustia capital(www.angustiacapital.com) y Paperman (http://t.co/Dj1O0rl9Lv), que es el resultado de un trabajo colaborativo de un equipo de grabación de video, diseño, animación y de investigación de las artes en nuevos medios de la Universidad Jorge Tadeo Lozano dirigido por Silvia Buitrago y Alejandro Guzmán Ramírez.

Jaime Alejandro Rodríguez ha puesto al aire hace poco Memorias y caminos, la plataforma (https://t.co/odRhHToyY0) y su blog (https://t.co/ZqR0dRmJmD). Obra que cabe en los términos temáticos dentro de lo que se ha conocido como autoficción (Serge Dubrovsky) a la vez que no ficción. 

A quien esté interesado en ahondar más sobre literatura digital le sugiero visitar al grupo de investigación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano Semilla Lab, dirigido por Silvia Buitrago y la constante producción teórica, crítica y creativa de Jaime Alejandro Rodríguez(Autor de Gabriella infinita y Golpe de gracia), además de la recién constituida Red de Humanidades Digitales de la Biblioteca Nacional y la Redhd de la Maestría en Humanidades Digitales de la Universidad de los Andes.

De regreso al formato impreso, tenemos que el conflicto colombiano contemporáneo y del pasado con la Guerra de los Mil Días, la guerra bipartidista de las primeras décadas del siglo XX, la guerra entre Perú y Colombia, la pérdida de Panamá, la ilegalidad general y particular del narcotráfico, el neocolonialismo y la violencia siguen teniendo cabida entre los tópicos de poetas y narradores (Los ejércitos de Evelio Rosero, toda la obra de Rafael Baena y Fernando Vallejo, de Pablo Montoya, Daniel Ferreira (Quien adelanta una pentalogía de novelas sobre la violencia en Colombia), Juan Álvarez, William Ospina, Enrique Santos Molano y Juan Gabriel Vásquez), pero esto se da cada vez en menor medida o con menor énfasis o aparición o foco, por una suerte de saturación temática entre los editores, escritores y lectores. La literatura colombiana ha salido de un mosto de reiteración temática y formal anquilosada por seguir con maneras de los XIX y XX. Ahora, autores como Jaime Espinal, Germán Bula y Juan Cárdenas tratan la emigración, las creencias religiosas, la estratificación social y económica de Colombia que produce brechas en el tejido social, la vida en la diáspora de los colombianos y otro tipo de realidades que se llevan a la ficción.

Sin necesitar una licencia para incluirlos por ser solo colombianos de sangre, crianza, descendencia y hasta por sus temas centrales y/o tangenciales en sus obras, quiero referir a Sergio de la Pava (Una singularidad desnuda Personae), Patricia Engel (Vida y No es amor, es solo Paris), Julianne Pachico (The lucky ones ), Jaime Manrique (Luna latina en Manhattan) y James Canon (Cañón) (La aldea de las viudas), quienes cuentan historias que pasan dentro de Colombia y/o de personajes colombianos desbandados haciendo vida fuera de la república; quienes en su mayoría han adelantado una carrera literaria en Estados Unidos y/o en Europa y por esta razón sus obras primero han salido en inglés y otros idiomas para después ser difundidas en español y llegado a Colombia.

Ahora bien, hay cinco canteras regionales descentralizadas de Bogotá, de los departamentos de Cauca, Huila, Antioquia, Valle del Cauca y la ciudad Cartagena de Indias (Y el resto del departamento de Bolívar), de donde por una inexplicable razón- hasta ahora- ha aflorado la más clave y virtuosa narrativa de la literatura colombiana última, lejos del provincianismo y las obras sobre la sicaresca, lo costumbrista y narco, con las obras de Juan Esteban Constaín (El hombre que no fue viernes y El naufragio del imperio), Iós Fernández (El siguiente por favor), Diego Calle (Cadavid),  Margarita García Robayo (Lo que no aprendí y Hasta que pase un huracán ), Rubén Varona (La hora del cheescakeEl sastre de las sombras y La secta de los asesinos, escrita a cuatro manos con Carlos Mauricio Muñoz), Manolo Gómez Mosquera (El Bariz Naranza), Orlando Echeverri Benedetti (Sin freno por la senda equivocada y Críacuervo), Efraim Medina Reyes, Jacobo Cardona Echeverri (Las vidas posibles y Historia natural de los objetos insignificantes), Gerardo Ferro Rojas (Cuadernos para hombres invisibles), Benhur Sánchez Suarez (Buen viaje, general), Armando Romero (Cajambre, novela que recuerda los mejores relatos sobre la costa pacífica al estilo de Arnoldo Palacios) y Fernando Gómez (Microbio, La soledad del cuarto oscuro y ¡Salta cachorro!).

Merecen especial mención Samuel Jaramillo con Dime si en la cordillera sopla el viento, libro sobre el departamento del Huila y el mamotreto Los hijos de la fiesta de Andrés Hoyos porque en una novela de mil páginas da cuenta de la brecha social y la desconexión entre el tejido social entre los adinerados; la clase alta de Bogotá y su clase media frente a la inequidad y los padecimientos del resto de los colombianos.

Roberto Rubiano, Hugo Chaparro Valderrama, Pedro Badrán y Naum Montt son, tal vez, los mejores representantes de la novela histórica, policiaca y de terror. Aunque también se encuentra en ellos creaciones en otros géneros formales y temáticos.

Caviativá  de Mauricio Loza, Mañana cuando encuentren mi cadáver (Premio Juan Rulfo de 2009) de Adolfo Antonio Ariza Navarro, Coprófago paradise de Juan Nicolás Donoso, Memoria de correspondencia de Emma Reyes, Diario de la mujer invisible de Liliana Guzmán, Las diez y nueve enaguas de César Mackenzie, El museo de la calle Donceles deRigoberto Gil Montoya y El inquilino de Guido Tamayo componen un conjunto de novelas long seller, premiadas y de muchas reediciones, pero con una gran valía literaria.

Alfonso Carvajal (Hábitos nocturnos Ruega por nosotros) y Gabriel Pabón Villamizar (Barrio hereje) han escrito contra la iglesia católica en ficción y no ficción y se relacionan mucho en tema, pero no en tono con la saga del Río del tiempo de Fernando Vallejo y sus obras consecutivas llenas de reiteraciones pero magistrales.

Antonio García Ángel, Andrés Burgos, Andrés Felipe Solano (Salario mínimo: vivir con nada y Cementerios de neón), Juan Fernando Hincapié y Ricardo Silva Romero (Historia oficial del amor) son prosistas y periodistas que discurren sobre la vida del colombiano en la ciudad con humor, mientras abordan la gramática y la ortografía en burla a la ciudad letrada de Ángel Rama, la vida de un obrero con el salario mínimo de Colombia; la vida fuera del país y dentro de las circunstancias de los oficinistas más domesticados por una democracia y un capitalismo imperfectos en las ciudades más grandes de una república bananera, esto es, si seguimos con la idea de Erna von der Walde a la que nos acogimos al inicio.

Entre las mujeres que escriben sobre mujeres y casi siempre desde la voz narrativa de mujeres, están: Laura Restrepo (Hot sur es una novela decepcionante de inmigrantes en Estados Unidos, pero su obra anterior es superior. Sobre todo Leopardo al sol y La novia oscura), Pilar Quintana (Coleccionista de polvos raros y Perra), Melba Escobar de Nogales (Duermevela y La casa de la belleza), Ángela Becerra (Ella, que lo tuvo todo), Gloria Susana Esquivel (Animales del fin del mundo), Virginia Mayer (Polaroid) y Carolina Sanín (Todo en otra parte y Los niños).

Gonzalo Mallarino ha hecho ficción sobre las mujeres colombianas y occidentales con gran éxito y precisión y hace unos meses volvió por su senda con la novela Canción de dos mujeres.

En novela gráfica tenemos la obra colectiva  Caminos condenadoscoordinada por Diana Ojeda, Tanta sangre vista de Rafael Baena y Virus tropical de Powerpaola. Anticipos de un género que va cobrando fuerza y del que ya hay ya toda una industria en desarrollo en la que ilustradores y escritores hacen obras fusionadas.

Cuentistas valiosos recientes son Jesús Antonio Álvarez Flores, Fabián Martínez, Edson Velandia, Ricardo Abdahllah, Luis Noriega y Manuel José Rincón (Cuentos y pasiones del cielo). 

El escritor Rafael Gutiérrez quien reside ahora en Brasil va convirtiéndose en un exquisito y raro autor de culto junto a Aliester Ramírez: autor de Mi vestido verde esmeralda: una suerte de crónica novelada de la sobrevivencia y la pujanza paisa de una mujer en el Eje Cafetero.

Daniel Samper Pizano en Impávido coloso trató la larga dictadura brasilera y en Jota, caballo y rey la corta dictadura de Rojas Pinilla en Colombia y las vicisitudes de un caballo de carreras exitosísimo llamado Triguero. 

John Better, Alonso Sánchez Baute y Guiseppe Caputo hacen literatura sobre personajes LGBTI que trascienden en sus obras la temática de la orientación sexual para reflexionar como cualquier humano sobre los temas reiterados de la literatura: el amor, la muerte, el cambio social, el campo y la ciudad; la condición humana a la colombiana, pues.

En poesía hay que reparar en las emergentes voces de Dufay Bustamante, Lucia Estrada, Winston Morales Chavarro, Mónica Suárez, William Ospina, Margarita Mejía, Santiago Espinosa, Fernando Denis, Tania Ganitsky, Larry Mejía, Santiago Cepeda, Andrés Torres, Fadir Delgado, Andrea Cote, Pablo Estrada, Cindy León, Juan David Ochoa, Camila Charry, Zeuxis Vargas, Henry Alexander Gómez, Hellman Pardo, Camilo Ángel, Jorge Valbuena, Fátima Vélez y Saúl Gómez Mantilla.

Los interesados en seguir el rastro de aquí en adelante de la literatura colombiana pueden consultar para poesía y narrativa las revistas y medios Raíz invertidaTras la cola de la rataOtro páramoCorónicaArcadiaEl malpensante y el Boletín Bibliográfico y Cultural del Banco de la República de Colombia.

Como se ve, se narran, se poetizan y se leen otras realidades colombianas además de las arquetípicas violentas o narcotizadas. Otras experiencias que también ocurren o se imagina y sienten en el país o fuera de este son llevadas a la literatura en varios géneros tradicionales y en los nuevos medios de la literatura electrónica.


Colombia es descifrable por medio de su literatura, pero no se puede resumir ya únicamente en una república en guerra, bananera y coquera violenta.

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viernes, 26 de mayo de 2017

Ya llegó.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Mortara - Literatura expandida


Literatura expandida. Por Enrique Vila-Matas.
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/15/actualidad/1494857844_582692.html



En su columna de prensa La literatura expandida Enrique Vila-Matas ha aceptado que la literatura se ha mezclado con otras disciplinas.


En efecto, la literatura se ha hibridado para ser literatura electrónica, digital, Mortara, mestiza, como usted prefiera decirle.


Ya antes Vila-Mata daba atisbos: 



``Hay que ir hacia una literatura acorde con el espíritu del tiempo, una literatura mixta, mestiza, donde los límites se confundan y la realidad pueda bailar en la frontera con lo ficticio, y el ritmo borre esa frontera. De un tiempo a esta parte, yo quiero ser extranjero siempre. De un tiempo a esta parte, creo que cada vez más la literatura trasciende las fronteras nacionales para hacer revelaciones profundas sobre la universalidad de la naturaleza humana.´´



Enrique Vila-Matas en el discurso de recepción del XII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos obtenido por su novela El Viaje vertical.




Sobre Mortara, una propuesta que he hecho para un subgénero literario narrativo y llamar a estas creaciones. Ver:


http://mortarasubgenero.blogspot.com.co/


https://www.academia.edu/330940/Mortara_Metaliteratura_enfermedades_literarias_y_g%C3%A9nero_literario_en_tres_libros_de_Enrique_Vila-Matas 

https://www.academia.edu/772188/Mortara_a_proposal_for_a_new_literary_sub-genre_base_on_hypertext_and_electronic_literature

Colecciones o antologías de Mortaras:

Panorama de la literatura electrónica hispana. Revista Imán.

Literatura electrónica. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Literatura electrónica hispana. Entrada en Wikipedia.

Electronic Literature Organization

Electronic Literature Collection

Web de Scott Rettberg  http://retts.net/

Web de Leonardo Flores http://leonardoflores.net/

Rio Grande Review. Digital Edition – Online supplement of the Double Fall 2012- Spring 2013 Issues. Curated by Scott Rettberg, Leonardo Flores and Juan Pablo Plata.

(Imagen de arriba de DennisM2 en Flickr.com Neon-like lines Computer-generated image of glowing, neon-like curved lines on a black background)

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domingo, 14 de mayo de 2017

Crítica sobre la crítica




Por Juan Pablo Plata @jppescribe

La crítica casi siempre es inferior a la obra, pero no por esto debe sumisión.

La crítica literaria en Colombia –juicio e interpretación de las obras– ha estado marcada por la benevolencia. Porque las cuentas que muchos hacen pasan por juzgar que si el cubrimiento de asuntos culturales en medios es poco y la producción cultural nacional es también mínima y recibe también un apoyo privado y estatal pequeño, con booms o auges de poca duración, entonces no se debe hacer crítica, ni señalar errores porque es lo único que informamos y lo poco que hay en el país: «¿Cómo vamos a hacer crítica? Ensalcemos mejor, así sea de mala factura y resultado», dicen. No vaya a ser que dañemos con esto también nuestra imagen en el exterior y disminuyamos los bajos índices de lectura local.

Hacer lo contrario – hacer verdadera crítica (Sociocrítica, comparativa, amplia, breve, entre otras) – con la literatura y demás manifestaciones artísticas, nos permitiría no creernos los mejores ni los peores, como ocurre con las gestas deportivas en que elevamos hacia alturas de símbolos patrios a un conjunto de jugadores. Pero si pierden son nuestra mayor vergüenza e incluso asesinamos porque un jugador ha anotado en su propia portería en un mundial de fútbol. 
La benevolencia en la crítica no educa el gusto, al contrario, deja a los lectores indefensos ante la seducción publicitaria o ante una información sin estimaciones acerca de la más o menos justa valía de las obras. La crítica literaria se hace cuando se crea un programa de estudios literarios, cuando alguien organiza una biblioteca pública o privada como bien lo decía Jorge Luis Borges; cuando llenamos con apuntes una libreta que acompaña nuestras lecturas o respondemos a una entrevista. Al pasar el voz a voz de un libro con nuestra subjetiva opinión y experiencia también hacemos crítica. No sólo cuando se escribe para un medio periodístico o para la academia se hace crítica. El registro escrito más temprano de crítica en la civilización occidental a obras literarias está en la Poética de Aristóteles. La crítica del momento en Colombia sabemos quiénes la hacen(ían) y cómo: con benevolencia y lambisconería o mera glosa; paráfrasis. Contadas algunas excepciones: Luis Fernando Afanador, crítico del Grupo Semana, a ratos ajusticia o encumbra con clarividencia a libros y autores, junto a otros pocos comentaristas aguerridos en Revista Arcadia y en otras publicaciones del mismo grupo periodístico. Igual hacía Juan David Correa en su columna de opinión en El Espectador y lo secundaba, cuando no habla de otras cosas, el escritor Juan Gabriel Vásquez. En revista Número y en El Malpensante se daban dos fenómenos con la crítica de libros: en la primera se reseñaban libros editados en español en cualquier lugar con una responsabilidad azarosa, por escritores, lectores y críticos externos al cuerpo editorial de la publicación. Muy parecido el asunto a como es la crítica hecha todavía en el Boletín Bibliográfico y Cultural del Banco de la República de Colombia. En El Malpensante casi siempre se reseñaba para dar palo y de ciertos años a esta parte sólo reseñaban novedades colombianas. Esto hay que celebrarlo viniendo de una revista marcianísima, hecha para lectores de Marte como la definió Harold Alvarado Tenorio. (Hellor(d))

Me gusta mucho el trabajo de crítica literaria de: Ángel Castaño Guzmán, Alfonso Carvajal (En diario El Tiempo), Jaime Alejandro Rodríguez (Autor literario. El que más sabe en Colombia de literatura digital, electrónica o Mortara. Como usted prefiera decirle), Rigoberto Gil Montoya (Autor literario fino, crítico y profesor de la Universidad Tecnológica de Pereira), Julio César Londoño, Luz Mary Giraldo (Con todo y su plagio en el pasado), Alejandro Torres Ocampo (El mejor librero de Colombia. Dueño de la librería Árbol de Tinta. Carrera 8a # 15-94. Bogotá. Ver blog www.arboldetintalibros.wordpress.com) y Diana Paola Guzmán (Colombianista insigne). 
Mención aparte merecen las profesoras de la Facultad de Artes y Humanidades - Estudios Literarios de la Universidad de los Andes de Bogotá. Usted debe leerlas para conocer textos especializados en la mujer: en el feminismo teórico y crítico.

Ahora bien, hay muchas revistas como Léase a plena noche, la querida Corónica, Sombra larga, Revista Artificios, Tras la cola de la rata y las publicaciones académicas (Cuadernos de Literatura de la Javeriana Revista Universidad de Antioquia Perífrasis) donde el que busque encontrará crítica y no precisamente benevolente o predecible. 

Coda.

Por José Castellanos. (Para mi gusto, un texto clave contra el feble Notas sobre la hospitalidad y la crítica de la tallerista Carolina Sanín Paz del libro La crítica. Artes, medios y tendencias. Universidad de los Andes. Bogotá)

(Foto arriba de Juan Pablo Plata. Copyright. 2017)

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