sábado, 30 de junio de 2012

Entrevista (Podcasting teatro colombiano) a Fernando Duque Mesa.

Entrevista (Podcasting teatro colombiano) a Fernando Duque Mesa.

Por: Juan Pablo Plata    

Fernando Duque Mesa (Medellín, 1956)
Crítico e investigador del teatro colombiano. Autor de los libros: Antología del teatro experimental en Bogotá, Dramaturgias y estéticas del teatro gestual y el teatro del silencio arcáico y contemporáneo: teorias y prácticas, Investigación y praxis teatral en Colombia, Pensar el teatro: 200 ensayos sobre 200 obras de teatro colombiano, Santiago García : el teatro como coraje y El teatro y las artes plásticas (teoría y práctica de lo fronterizo) : teatro, happening, performance, multimedia, instalaciones, danza, danza-teatro.



miércoles, 27 de junio de 2012

Espacio Odeón y los últimos días de la exposición Lucerna de Oscar Santillán en Bogotá

Por Juan Pablo Plata

The Manifesto of Goodness from Oscar Santillan on Vimeo.



En lo que era un lugar lacrado, olvidado y usado como parqueadero y modelo de la indolencia con el patrimonio inmobiliario; en lo que fue antes el Teatro Odeón (Fundado en 1941 y tuvo pista de patinaje) y sede del Teatro Popular de Bogotá (TPB) y la sede del teatro El Búho -Según Sandro Romero Rey, uno de los espacios clave en el forjamiento del teatro colombiano moderno- , en la dirección Carrera 5 #12 C -85, en Bogotá, Colombia, ahí, cuatro quijotas, María Fernanda Currea, Tatiana Rais, Vanessa Adatto (excelente guía de Odeón) y Juliana Steiner abrieron Espacio Odeón y la Fundación Teatro Odeón. Una galería y centro cultural cuyas actividades futuras incluirán teatro, música y exposiciones de arte en varios formatos y la segunda edición de la Feria de Arte Contemporáneo entre el 19 y 23 de octubre de 2012, paralela a ARTBO.

Daybreak
Daybrake. Oscar Santillán.  Pintura removida de la pared  y reorganizada en el piso.
Cascade
(Interior de Espacio Odeón y proyección de Cascade – Cascada de Oscar Santillán)
En la actualidad, Espacio Odeón acoge entre sus paredes saneadas la exposición individual Lucerna del artista ecuatoriano Oscar Santillán hasta el próximo 7 de julio.  Sus trabajos ponen al espectador a decidir si debe creer en el relato sobre el proceso de realización de las obras: ¿Podemos creer que Oscar se hizo inyectar sus testículos con pigmentos vegetales para después masturbarse y tomar un foto de su semen colorido (Semen de Color I y Color semen II Ambas impresiones fotográficas metalizadas de 100 X 150 cm)?, ¿qué hay de verdad en la obra de arte de acción por la que fue al campo y ordeñó una vaca, mantuvo en su boca un buche de leche y lo llevó hacia el pueblo más cercano donde alimentó a un gato desde su boca (El Manifiesto de la Bondad. Perfomance. Proyección de diapositivas)?, ¿pudo encerrar un pedacito de nube en un poliedro de mármol por medio de una aspiradora (Nube. Escultura 20 X 20 X 20)?
Santillán, de tan solo 32 años, hace arte autorreflexivo, incisivo y humorístico.
Los invito a visitar Espacio Odeón al que le auguro lo mejor.

Libros para los tiempos que corren y correrán


Love? What is it? Most natural painkiller what there is. 
William S. Burroughs.

Por Juan Pablo Plata.

En los anaqueles de las librerías y de las bibliotecas abundan las historias contadas por el hombre antes y después de la existencia de la escritura.
Ahora en formato virtual se ha hecho disponible casi todo el saber de esta especie racional (sí, ya sé que no lo somos tanto y que tenemos un hálito de otros planos y una demencia extendida con diagnóstico reservado) y casi todas las historias. Esa abundancia libresca, esa avalancha de historias (en lo impreso y en lo digital), a pesar de todo, no parecen hacerle justicia a las necesidades de los tiempos que corren y correrán. Ni tampoco hacen justicia al daño a la naturaleza causado en el proceso industrial editorial. Me refiero con esto a que las historias sobre adulterio y otro tipo de intrigas familiares, épicas y relatos amorosos, libros de no ficción, de autoayuda y una colección de ensayos sobre En busca del tiempo perdido, entre otros, para abreviar, no tienen mucho que ofrecer en ideas o de consuelo a un mundo y a una especie que no frenan su propio deterioro. No se puede celebrar la inimaginable cifra de siete mil millones de personas habitando el planeta. No se puede esperar lo mejor.

A ratos cree uno que solo deberían editarse libros de escritores como Fernando Vallejo cuyas novelas muestran a la espuria clase política colombiana, el maltrato animal, el daño ambiental, el desmesurado crecimiento demográfico alcahueteado por la Iglesia Católica y la injusticia humana; o los libros del filósofo Slavoj Žižek, los del escritor Christopher Hitchens o como los del político Stéphane Hessel (autor de ¡Comprometeos! e Indignaos. Libro presente en el trasfondo del movimiento mundial de protesta generado por la crisis económica actual).
No quiero dejar por fuera a Derrick Jensen, un autor con libros e ideas sobre lo que serán los desdichados años que correrán para la humanidad en la centuria que comenzamos y todavía más adelante, cuando no quede mucho petróleo y el planeta se desquite.                  

A mi modo de ver, Jensen es un activista y gran pensador, con los huevos suficientes para hacer libros de no ficción sobre La cultura de hacer creer (The culture of make believe), practicada por todos, por insticuiones, leyes, libros de Historia, medios. En fin. Todo lo que nos mentimos con las historias que nos contamos para evadir una realidad horrible e inaguantable. En sus libros (EndgameJuego final 1El problema de la civilización y Juego final 2. Resistencia, denuncía las fallas de nuestra forma de vida en occidente o, digamos, de ya casi todos en el orbe. En ambos tomos avisa posibles soluciones antes del final y sustenta cada una de sus líneas con una impecable retórica y con respaldo ciéntifico y académico. Decía Plinio, El Joven: ``No hay libro tan malo del que no se pueda aprender algo bueno´´. Eso seguro. Pero deberíamos leer y actuar por una buena temporada con el ímpetu del incorfome, de quien que no quiere echarlo todo a perder para siempre. Necesitamos mucha más atención, mejores lecturas y más amor, como sugiere la frase final - en verdad la última escrita por él- del escritor William S. Burroughs, para paliar la dolorida existencia.

sábado, 23 de junio de 2012

¿Nos han estado preparando?

Por Juan Pablo Plata

Como todos hacen algunas veces, he puesto mis pensamientos recientes en una especulación paranoica. He llegado a cavilar en la posibilidad de si hemos estado sometidos a un arreglo, un precalentamiento, por medio de historias orales, libros, bestiarios, canciones, películas, en fin, para poder soportar la aparición de seres alienígenas. Si tal cosa ocurriera, digamos, el choque sería menos fuerte por los anticipos dados. Imagino a los programas televisivos, la narrativa de Ray Bradbury o las cintas de George Lucas, entre otros, como sucedáneos del miedo administrados en mínimas dosis, durante años, a varias generaciones, para lograr acostumbrarnos a morfologías, comportamientos, técnicas y ruidos ajenos a lo humano. Al temor a lo foráneo se le llama xenofobia, pero este caso de especulación permite arriesgar una categoría: xenofobia mediática. ¿Nos han estado preparando con diversos medios encubiertos para la llegada de otro tipo de seres? ¿Quién? ¿No es todo muy extraño? Digamos: todo