jueves, 7 de diciembre de 2017

Hay Circo para Todos


Por Juan Pablo Plata.


(Derechos Reservados. Copyright)



Hay Circo para Todos en Bogotá y Cali (Parque del Amor - Calle 69 Av. 4N # 88), Colombia. En una carpa blanca en la Estación de la Sabana de Bogotá (Calle 13 # 18-90) presencié el 2 de noviembre de 2017 un espectáculo divertido y mágico por partida doble. Ya verán: me hicieron llorar y pasar una de las mejores tardes de 2017 y de mi vida (Sin exagerar). Recuerdo que comencé a llorar y reír cuando desde la gradería un imitador de Jaime Garzón me imprecaba sobre la forma propia que tiene el pueblo Wayú de pedir el respeto a la vida y los demás derechos de los seres humanos según lo consignado en la Constitución de Colombia en su Artículo 12 ("Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.") y a su vez traducido y entendido por esta comunidad indígena con la ayuda de Garzón como: "Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente".

Evoco también a los disfrazados de soldados colombianos saltando en catapultas, los bailarines folclóricos, Remedios, la bella, ascendiendo al cielo, payasos, volatineros de varios tipos, etc., y la ausencia de animales. Si un animal hay es Burro Loco: un cuadrúpedo rescatado del maltrato de su anterior dueño por los del circo en Bogotá y por funcionarios de la estación del tren. El animal hoy pace tranquilo alrededor del circo y no hace parte de las funciones. ¿Ya vieron?

¿Dónde está lo mágico por partida doble? Pues en que la Fundación Circo para Todos (La misma de la Escuela Nacional Circo para Todos) da oportunidades vocacionales a jóvenes en estado de vulnerabilidad social desde 1995. Así, los hombres y mujeres que vi en su función de graduación eran antes estudiantes de las varias disciplinas del arte circense que bien podrían estar ahora en la calle, pasando hambre y abandono; en la delincuencia común, en un barrio jodido o sin ningún rumbo para sus vidas o sus aspiraciones profesionales díscolas y artísticas. Esta organización en alianza con el Estado Colombiano, el ICBF y los aportes privados, ampara a jóvenes para que se formen bajo el gran toldo y después hagan parte de los espectáculos (Limbo, Soy Colombia, entre otros) o bien se vayan a otro circo o fuera del país y finalmente acaben en el futuro como profesores y líderes sociales de otros jóvenes que quieran saltar a la arena central a divertir y conmover.

Estimado lector: esté atento a las próximas funciones y si puede apoyar con recursos o lo que sea a esta fundación, tenga en la cuenta que la diosa Alegría y las existencias de estos muchachos se lo agradecerán. Quiero aquí dar gracias y felicitaciones a los miembros de la fundación (A Marisol, Gloria, los profesores cubanos ...) y a los jóvenes graduados en noviembre y a los que los antecedieron como Xiomara. Gracias por devolvernos a los asistentes de hoy y ayer la fe en la especie humana y en la capacidad de nuestros corazones para reír y llorar al mismo tiempo ante ustedes. No vayan a cerrar ese circo ni la fundación por nada. Los queremos mucho y los necesitamos con su loable y hermoso trabajo social. 
Paz para todos y para Colombia.💓

El próximo show de graduación Soy Colombia de los alumnos de 4to año tendrá entrada libre: 3:00 P.M. 16 de Diciembre de 2017. En la carpa de La Escuela Nacional Circo para Todos de Bogotá. Estación de la Sabana de Bogotá (Calle 13 # 18-90).  🎪

















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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Lecturas mal digeridas por jóvenes y escritores.



Por Juan Pablo Plata.

Porque lo vi en escritores, poetas, cenáculos, tertulias y en universidades con facultades de literatura y / o creación literaria, entre otros, puedo decir que la Generación Beat y el malditismo mal digeridos, por ejemplo, han hecho mucho daño a muchos literatos en ciernes o ya viejos o mejor, y en aras de la verdad, estos mismos y no las obras, se han hecho daño por entender mal lo que tan claro está en las vidas y obras de los íconos a quienes nunca podrán alcanzar, por no entender como las polillas ante un foco que lo que encandila y atrae muchas veces quema y acaba. Este fenómeno lo he podido constatar en el hemisferio occidental, en Latinoamérica y Estados Unidos. Así que no sé cómo sean las cosas en otros lados.

Para desglosar lo anterior, pongamos el caso de un(a) señor(a) de cincuenta años y un(a) muchacho(a) de diecinueve, que al fin y al cabo, son el mismo, pero que, tal vez, tienen mínimas diferencias en la cantidad de años, lecturas y experiencia.
Este señor y muchacha son ávidos lectores de Charles Bukowski, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Rafael Chaparro Madiedo, Andrés Caicedo, Jack Kerouac, Efraim Medina Reyes, Allen Ginsberg, los Nadaístas, Raúl Gómez Jattin, Porfirio Barba Jacob, el poeta peruano Luis Hernández, Rodolfo Fogwill, etc. En fin. Con esta breve enumeración se puede hacer una idea el lector de la entrada.

Ahora, las vidas de estos autores y en algunas ocasiones sus obras literarias o viceversa, llevan bohemia, rebeldía manceba y otra con causas justas, además de la ingesta inconmensurable de alcohol y el consumo de drogas. Sus obras y existencias son alicientes para escritores jóvenes y eso estaría bien por sí solo, pero pasa que estos escritores de diecinueve pueden llegar a cincuenta con el mismo Olimpo personal de autores y con la frustración de haber perseguido una carrera literaria por medios equivocados: queriendo emular las vidas y obras de otros escribiendo inspirados por la estimulación alcohólica, drogadicta y una bohemia calcada de lo que fueron las vidas y obras de los íconos como los citados. La equivocación está en el método y el resultado, pues ya no habrá otra Bogotá igual a la de 1980 – 1990 en la que se basó Rafael Chaparro Madiedo para Opio en las nubes, ni tampoco habrá otra Cali como la de Andrés Caicedo en ¡Qué viva la música! o la París de Charles Baudelaire en sus Flores del mal ni otros Estados Unidos tan alegres e inveterados, resueltos, llenos de Blues, de BeBop-Jazz y amantes de la vida vagabunda y de las personas con sustancia como Dean Moriarty, como en la novela En el camino de Jack Kerouac.

Y no es que no se deba leer y estudiar a estos autores. Al contrario. En ninguna línea sugiero semejante prescripción. Lo que sí deben hacer los escritores-lectores de estos decadentes, malditos, Nadaístas y Beats, es vivir y narrar con distancia y con cuanta originalidad puedan frente a estos íconos y movimientos que les son tan queridos: narrar y hacer la fiesta de los años que tienen en frente sin repetir la plana mejor hecha por otros.
Sirvan acá un par de versos descontextualizados de la canción Nuestro sueño del grupo Niche: Sé que sigo siendo primero, único y verdadero. Y es que nunca te fallé, nunca te fallé.

Por ejemplo: Charles Bukowski y su popular alter ego Henry Charles Chinaski ya hubo y otros no habrá.
No le falles a tus íconos joven escritor: Puedes hacerlo mejor y distinto. Ese sería el mejor homenaje para ellos.

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